Diario del Cesar
Defiende la región

Oñate, el ‘representante’ de futbolistas

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POR JOSÉ MARTÍNEZ VEGA

En 1976, la leyenda de Jorge Oñate ya había cogido vuelo y su voz se empezaba a imponer entre los amantes del folclor vallenato.   Con 14 elepés a cuestas, ‘el Jilguero de América’ escribía su propia historia.

Pero a la par de que el canto del ‘Ruiseñor’ era reconocido a nivel nacional, otra pasión arropaba al entonces joven cantante vallenato: el fútbol.

Muy joven entrenó con las divisiones inferiores de Unión Magdalena (durante unas vacaciones mientras estudiaba en la universidad) y el club aficionado Maracaneiros de Bogotá (filial de Millonarios en aquel entonces). Era un buen marcador de punta o puntero derecho, según él mismo reseñó en una entrevista.

Sin embargo, la música lo absorbió tanto que ese gusto por el balompié quedó a un lado y su inigualable canto empezó a sonar con tanta fuerza que no tuvo más remedio que olvidarse del balón.

Pero antes de dedicarse de lleno al folclor de la Provincia de Padilla, Oñate quiso servir a su pueblo, La Paz, y, de paso, mantenerse de alguna manera ligado al fútbol.

Fue entonces cuando nació Juventud Pacífica, un club formado por, como su nombre lo indica, jugadores jóvenes de su municipio natal.  Oñate, era patrocinador, director y hasta técnico del equipo, como lo recuerda a AJÁ & QUÉ VALLEDUPAR el profesor ‘Kiko’ Barrios.

“La pasión de él era el fútbol, de un momento a otro se metió por el lado de la música; en el año 76 sacó el equipo, y lo patrocinó; éramos muy pelaos, el que más edad tenía 18 años.  Y ese equipo fue la base de las selecciones Cesar en los años 70 y 80.  Para la selección Cesar llamaban muchos jugadores de Juventud Pacífica”, dijo el exfutbolista.

A raíz del éxito de este combinado aficionado y al observar el talento que brotaba de su tierra, Oñate aprovechó sus relaciones musicales para exportar al futbolista pacífico, principalmente hacia Barranquilla.

Fue entonces que surgieron nombres como Jesús ‘Kiko’ Barrios, Carlos Araújo y Pablo Zuleta, los tres oriundos de La Paz, además de otros futbolistas de Valledupar como Amín Bolívar y José Pazos.

LA ‘PALANCA’ PARA LLEGAR JUNIOR

Esta camada aprovechó las buenas relaciones del ‘Jilguero’ con directivos de Júnior de Barranquilla y se fueron a probar con el resultado más que conocido.  Todos, grandes referentes de su época del cuadro ‘tiburón’.

“Faltó la ‘palanca’ para que nos metieran allá y le pusieran ojo a uno, y eso era Oñate para nosotros”, señala Barrios.

HINCHA DE JUNIOR Y DE PELÉ

Su relación con el fútbol era permanente a tal punto que cada diciembre, final de temporada, invitaba a los jugadores del Junior -del cual era hincha- a una cena especial en su casa, en el municipio ‘almojabanero’.  En fotografías quedaron retratadas algunas de estas reuniones donde compartía patio con jugadores como Iván Valenciano y Alexis Mendoza.

“Había comida para todos de sobra, una vaina espectacular, llegábamos con la familia, era una época única con Oñate, siempre nos trató bien”, relató.

También, cuenta ‘Kiko’ Barrios, era aficionado de la selección Brasil que comandaba Pelé, a quien consideraba el mejor jugador de la historia.

“Ha sido muy duro esta muerte para los pacíficos, de quien consideramos un baluarte de esta tierra junto a la almojabana. No solamente en la parte artística, sino que en la parte deportiva este pueblo le debe mucho a Jorge Oñate”, dijo Pablo Zuleta Álvarez, otro exjugador profesional que aprovechó el impulso del artista para llegar a Sporting de Barranquilla.

En alguna entrevista, incluso, Jorge Oñate fue enfático en afirmar que si no hubiese sido cantante, hubiese sido futbolista.  Lo cierto es que en las dos facetas dio lo mejor, por más que su carrera de futbolista haya terminado opacada por la conversión a leyenda de la música vallenata.