Diario del Cesar
Defiende la región

Con música dijeron adiós al ‘Ruiseñor del Cesar’

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POR NINOSKA REYES URDANETA

El momento más difícil llegó. Eran las 4:00 de la tarde y con música se inició la despedida. Llanto, nostalgia y un profundo dolor en el corazón fue lo que se vivió en la Plaza Olaya Herrera del municipio de La Paz, tierra donde Jorge Oñate supo defender el folclor vallenato hasta el último momento de su vida, y haciendo honor a la canción que él mismo interpretó, ‘El más fuerte’.

Al lado del féretro, cubierto con la bandera del municipio y rodeado de flores, se escuchó la nota del acordeón que resonó como si se trata de un himno, para dar paso a los primeros intérpretes. Su hijo José Jorge Oñate, fue el primero en participar, con su voz casi a punto de decaer, sacó fuerzas para rendirle homenaje a su padre con la canción ‘Lloraré’,  y en el acordeón de Javier Matta.

Se acercó al féretro, una y otras vez, secaba sus lágrimas pero siguió hasta el final, para darle paso a su hermano Jose Luis, quien interpretó ‘ Dime por qué’. También recordó algunos saludos que en tarima hacía su padre para finalizar cantando ‘te fuiste para el cielo a cantarle a Jesucristo.

CANTOS DE HONOR

A la tarima también subió Jorge Celedón, quien rindió homenaje con la pieza ‘Igual que aquella noche’. Lo acompañó el Rey Vallenato, Julián Rojas. Juntos hicieron retumbar el lugar haciendo coro con as cientos de personas que se encontraban en el lugar.

Así la plaza se llenaba más y más de personas, las canciones se coreaban a viva voz entre llantos y una gran tristeza que envolvió al pueblo de La Paz durante el día.

El acordeón, caja y guacharaca seguían retumbando el lugar. A la tarima también subió Fabián Corrales con el tema ‘Por volverte a ver’ acompañado de Julián Rojas.

Peter Manjarres también se sumó al homenaje musical, y ante el féretro interpretó la canción ‘Calma mi melancolía’, sin dejar de corear ‘viva Oñate, vida, defendamos su legado’.

Jesús Romero, Pecho Castro, Orlando Liñán y Yader Romero fueron los encargados de cerrar el evento musical, mientras repetían una y otra vez, “te despedimos como tú maestro, lo hiciste con tantos colegas durante la carrera musical”.

Pasadas las 5:30 de la tarde, el féretro descendió de la tarima en hombros de su pueblo. Una ola de personas lo acompañaban por las calles de La Paz, las mismas que durante su vida recorrió y sintió orgullo por siempre. Fue llevado a su última morada en el Cementerio Municipal de La Paz. Desde hoy nace su leyenda, el pueblo que lo vio nacer y morir defenderá por siempre su legado.

“ASÍ NO ERA. PENSÉ QUE DIOS ME LO IBA

A REGALAR POR MUCHOS AÑOS MÁS”

Como era de esperarse, en el homenaje musical participó el cantante Silvestre Dangond, quien notablemente afectado por la muerte de su padrino, no dudó en despedirlo como se lo merecía, con música.

Lágrimas y muchos aplausos presidieron su interpretación que inició con la pieza ‘El Jilguero’. Casi sin poder cantar por las lágrimas y el dolor que embargaba su corazón con un grande interpretó: “En un pueblito cerquita al valle/ nació un muchacho con una estrella/ con el prodigio de una voz muy bella/ que en el mundo no la tiene nadie/él aspiraba ser cantante, por todas parte parrandeaba…”.

Esta pieza del compositor Emiliano Zuleta Díaz y que fue  interpretada por Jorge Oñate, causó la mayor de las melancolías.

Durante su presentación no paró de llorar y ante el ataúd se arrodilló como muestras del amor que le tenía a su padrino, su amigo y guía.

“Solamente tengo unas cortas palabras que decir, y me mantengo en mi decisión que, así no era, pensé que Dios me lo iba a regalar por muchos años más. Pero aquí estamos padrino, jamás te vamos a olvidar y te quiero recordar con esta despedida. Solamente a tío Poncho, yo lo comparo con Jorge por su forma de cantar…”.