Diario del Cesar
Defiende la región

Con dolor y orgullo La Paz recibió a su Jilguero

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POR NINOSKA REYES URDANETA

Pasadas las 9:00 de la mañana de ayer, los restos mortales del maestro Jorge Oñate, salieron de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez en el municipio de Valledupar, hacia su tierra natal, La Paz. Cientos de personas se volcaron a las calles para recibir entre lágrimas, pero llenos de orgullo, a su Jilguero, quien por más de una década le cantó a su pueblo que lo despide con ausencia sentimental.

A las 10:00 de la mañana la caravana fúnebre llegó a tierra pacífica. Nancy Zuleta, esposa del maestro, junto a sus hijos, regresaron a su eterno amado a su tierra natal, no como quiso, pero llena de orgullo al observar las muestras de cariño y admiración hacia el grande del vallenato. ‘La Paz es mi pueblo’, fue la pieza musical que retumbaba por las calles, mientras era interpretada por sus coterráneos entre lágrimas, banderas, globos y flores.

El cortejo recorrió las principales calles de La Paz, hasta llegar a la Plaza Olaya Herrera donde desde se le rindió homenaje a Jorge Oñate en capilla ardiente, en la tarima que lleva su nombre, la misma en la que cantó, parrandeó y llenó de alegría a su pueblo.

El féretro cubierto con la bandera de La Paz, que requirió la fuerza de unos ocho hombres para llevarlo a la tarima ‘Jorge Oñate’, reposaba en capilla ardiente, mientras sus amigos y seguidores pasaban uno a uno a despedirse, a darle el último adiós.

En el municipio de La Paz se respira y se siente el dolor a flor de piel. Canciones como ‘Calma mi melancolía’, ‘El Más Fuerte’, entre otros grandes éxitos vallenatos, se escuchaban la mañana de este lunes en cada esquina,  plazas y residencias.

En la Plaza Olaya Herrera todo estuvo dispuesto para recibir a uno de los más grandes exponentes de la música vallenata. El alcalde del municipio, Martín Zuleta Mieles, se encargó de extender sobre el féretro la bandera de su municipio en honor a quien tanto le aportó a su tierra.

UN ESCENARIO EN SU HONOR

Un pórtico lleno de flores blancas, amarillas, rojas y moradas, adornaban el escenario, que aunque no estuvo listo para un gran evento musical,  si para rendir un homenaje póstumo al ‘Ruiseñor del Cesar’.

Al fondo se flameaba por la fuerte brisa, una imagen gigante del artista que decía “El Cesar llora y canta por su Jilguero, quien partió a la eternidad’.

Las lágrimas eran el común de todos, pero más aún para ‘La Patrona’, Nancy Zuleta, quien al llegar al observar la tarima se desplomó, lugar donde lo vio tantas veces cantar, sonreír y decir sus inolvidables ocurrencias, propias del vallenato.

Desde horas de la mañana, el homenaje comenzó con canciones y serenatas. ‘Cariños de mi pueblo’, fue la primera en interpretarse, la cual coreaban todos los presentes. La Paz está de duelo por tres días.