Una rama ‘frenó’ la adrenalina de Vivian Yeliza
A Vivian Yeliza Zapata Londoño la muerte la alcanzó haciendo lo que más disfrutaba: manejar motocicleta.
Esta joven de 22 años, oriunda de Antioquia -aunque su crianza fue en Maicao- y amante de la velocidad, murió en un accidente de tránsito cuando se movilizaba en moto sobre una vía del corregimiento de Casacará, jurisdicción de Codazzi.
Una rama, que se cayó a la carretera, fue el obstáculo que no pudo superar Vivian y que le costó la vida. Para ella, fue imposible maniobrar su motocicleta, marca Bajaj, cayendo al pavimento y sufriendo severos golpes que no pudo resistir falleciendo en el lugar de los hechos.
Según el informe de la Policía del Cesar, el hecho se presentó en el kilómetro 70 de la vía San Roque – La Paz y la hipótesis que manejan las autoridades es que la caída de árbol al momento de circular el vehículo provocó el siniestro mortal.
Manifiestan testigos que el árbol se cayó “como en cámara lenta” sorprendiendo a la motociclista.
La Unidad Móvil de Criminalística de la Policía de Tránsito del Cesar realizó la inspección técnica al cadáver y trasladó el cuerpo de Vivian hasta Medicina Legal de Valledupar para la necropsia de rigor.
“SIN MIEDO, QUE PA MORIR NACIMOS…”
Muchos fueron los mensajes de condolencia que amigos y allegados de Vivian Yeliza expresaron en las redes sociales.
La mayoría coincidía en afirmar que la joven mujer era una amante de la velocidad y las motocicletas.
“Niña hermosa te fuiste haciendo lo que más te gustaba. Siempre lo decías que si la velocidad en las motos te quitaría la vida te ibas feliz”, dijo una amiga de Zapata Londoño en la red social Facebook.
Ella misma lo había dejado claro en un mensaje del 16 de diciembre de 2014 donde señaló: “Sin miedo, que pa morir nacimos…”, mientras acompañaba una peligrosa maniobra a bordo de una motocicleta manejada por un hombre.
Ahora serán las autoridades quienes determinarán si una rama caída fue la causante de la muerte de Viviana Yeliza.
Vivian era estudiante de octavo semestre de trabajo social en la universidad de La Guajira. Era la segunda de 5 hermanos, oriundos del municipio de Macea, Antioquia.
En Casacará conoció el amor de su vida, con quien convivía, pero paradójicamente el destino quiso que en una de las vías del corregimiento, se apagara su existencia.