Diario del Cesar
Defiende la región

El ‘embajador’ que ayuda a sus compatriotas en Valledupar 

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POR NINOSKA REYES URDANETA 

Haber huido de la crisis social que atraviesa Venezuela, es su principal motivo para tender la mano a sus compatriotas que, en iguales condiciones salieron del vecino país, y hoy forman parte de la población del municipio de Valledupar, Cesar. Aunque con dificultades y mucho trabajo voluntario, se ha convertido en el ‘embajador’ de sus paisanos en la tierra de los Santos Reyes.

Se trata de Rafael Antonio Morales, un caraqueño de 45 años, que en su tierra fue músico de profesión  y hoy se ha convertido en el ‘ángel de la guarda’, de los más de 30.000 venezolanos radicados en la capital del Cesar.

 “Salí de Caracas en el año 2016, soy casado con la vallenata, Heidy Mizar, y junto a mis hijos nos radicamos en Valledupar, con la esperanza de una mejor calidad de vida, pero con el reto de ayudar a quienes como yo migramos de nuestra tierra huyendo del hambre, las deficiencias y la falta de oportunidades, por las acciones de un gobierno que cada día destruye mi hermosa tierra”, afirmó.

En su vieja, pero fiel bicicleta, recorre las zonas más vulnerables de Valledupar donde reside la mayoría de los venezolanos que padecen dificultades, el desempleo y la carencia de una vivienda digna. Es como especie de un ángel, que sin alas, busca de un lugar a otro, ayudas para proveer a sus compatriotas.

Rafael Antonio durante 15 años lideró en su ciudad natal movimientos sociales dedicados a ayudar a las familias vulnerables,  labor que no dudó poner en práctica en esta tierra vallenata al observar a miles de paisanos padeciendo en una ciudad nueva, con otras costumbres y exigencias para incursionar en el mundo laboral.

Es así como creó una especie de ‘embajada’ para ofrecer su mano amiga a quienes más lo necesitan. En Venezuela fue candidato a diputado de la Asamblea Nacional, institución que a su juicio ha sido dominada por el gobierno de Nicolás Maduro para manejar a su manera el destino del país.

DESDE EL BARRIO DANGOND

En la actualidad Rafael Antonio reside en el barrio Jorge Dangond, lugar donde empezó a observar la cantidad de venezolanos que a diario pasaban por las calles pidiendo ayudas como alimentos, ropa, medicamentos y hasta oportunidades de trabajo.

“Esa situación me dolía mucho, ver a mis compatriotas sufrir me llevaron a retomar mis prácticas sociales y gestionar ante entidades nacionales e internacionales, que se han unido para atender la situación migratoria en Colombia, ayudas para  que esta personas pudieran subsistir en este municipio”, dijo.

Así las cosas, desde el 2017, junto a su esposa, quien en Venezuela lideraba la organización Asocolven que atendía a colombianos en el país, comenzaron a indagar  en redes sociales sobre las ayudas que en otras ciudades estaban recibiendo los migrantes a través de organizaciones como la Cruz Roja, pero en Valledupar no se estaba haciendo nada para recibirlas.

Recordó Rafael que lo primero que hicieron fue elaborar un diagnóstico de la situación migratoria en la capital del Cesar. “Contactamos a las personas que más tiempo tenían en la ciudad, se realizaron varias reuniones y un censo para determinar la cantidad de venezolanos radicados en la ciudad, tomando como base las cifras de Migración Colombia, que en la actualidad registra 37.058 venezolanos en Valledupar”.

Afirmó que la organización y la planificación, eran las únicas alternativas para llegar a las entidades como la Presidencia, Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar.

DURO COMIENZO 

Rafael, a quien los venezolanos ven como su apoyo en esta tierra que es ajena para ellos, al momento de ser entrevistado era saludado una y otra vez por quienes pasaban por el lugar, mientras otros esperaban se desocupara para abordarlo en busca de ayuda, principalmente para alimentos.

 “Recuerdo que al principio la situación fue muy dura por la estigmatización que había en aquí y en toda Colombia, pero las esperanzas son las últimas que se pierden, y el persevera vence. Ya para el 2018 se empezó a ver una luz con la visita de una funcionaria de  la MAP-OEA, con quien se hizo un acercamiento con el gobierno municipal de ese entonces”.

A partir de allí se entablaron mesas de trabajo y visitas constantes a los barrios para determinar la situación socio-económica de los migrantes, y se gestionaron las primeras asistencias humanitarias.

Es así, como a finales del mismo año, la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, y de la Organización Internacional para Migrantes, OIM, ofrecieron subsidios y ayudas a las familias más necesitadas; además de crearse nuevas asociaciones, líderes y representantes de los migrantes en la capital del Cesar, lo que ha permitido facilitar el trabajo y abarcar mayor cantidad de compatriotas.

‘SOY TU AMIGO’ 

Entre los meses de octubre y noviembre de este año, las fuertes lluvias también afectaron a la población venezolana por el grado de vulnerabilidad en el que viven, principalmente en la margen derecha del río Guatapurí, donde resultaron afectadas 45 familias migrantes, las cuales quedaron damnificadas al perder las improvisadas viviendas elaboradas con cartón, madera y plástico.

“Fue un tema muy complejo, nos sentíamos impotentes, pasamos los reportes a la Alcaldía y a la Gobernación del Cesar, a organizaciones de cooperación internacional y no veíamos una respuesta, hasta que el 26 de noviembre tuvimos la primera visita oficial de representantes de Migración Colombia, organizaciones internacionales, departamentales y municipales”.

En el lugar se realizó una inspección y se llevaron ayudas humanitarias, de salud y alimentos a los afectados, además de emprender acciones que permitan a mediano y largo plazo aportar soluciones a los migrantes que padecen necesidades en esta tierra.

Morales , quien lidera además la Fundación Humanitaria ‘Soy tu Amigo’, anunció además que en la actualidad se avanza en el proyecto del centro de atención sicosocial y emprendimiento para migrantes, liderado por la Fundación Ser Creciendo, para ofrecer asistencia y orientación a más de 400 venezolanos y colombianos retornados.

El camino sigue siendo largo y oscuro, pero las ganas de trabajar para Rafael no se desvanecen, el ‘ángel’ de los migrantes en la capital del vallenato, cuyo lema es ayudar a sus compatriotas que con miedo huyeron de Venezuela en busca de un mejor mañana.