Así fue el día que murió ‘El Cacique’
Un paro cardiorrespiratorio acabó con la vida de Diomedes Díaz el domingo 22 de diciembre de 2013. Así lo dictaminó un médico de la Clínica del Cesar luego de varios intentos infructuosos por reanimarlo. Según el galeno de turno, ‘El Cacique’ llegó sin signos vitales.
Ese fatídico día, según declaró la pareja del cantante, Luz Consuelo Martínez, a la Unidad de Reacción Inmediata de Valledupar, Diomedes venía de dar un concierto en la ciudad de Barranquilla y “estaba trasnochado”. Se encontraban en la casa familiar, en el barrio Los Ángeles de la capital cesarense junto con sus hijos.
El ‘Cacique’ dormía en su habitación y había cerrado con llave, como era costumbre en él. Dormía de día, trabajaba de noche.
El sueño era vigilado por su mujer desde un ‘huequito’ de la puerta.
La primera vez que lo observó eran las 6:43 a. m. “Tenía los brazos arrunchando la cobija a la altura del pecho y con la cabeza inclinada ligeramente a la derecha, descansando sobre su hombro. Es decir, su posición parecía incómoda. No lo desperté porque él suele dormir de día”, expuso Luz Consuelo en su momento a la URI.
Salió y regresó a las 10:00 a. m. y le preguntó por su pareja al portero de la propiedad, quien le dijo que no le había visto y debía seguir durmiendo.

A la una de la tarde volvió a mirar por la rendija y Diomedes continuaba exactamente en la misma posición en la que lo había dejado. A las 4:45 p. m. seguía igual.
“Por su ocupación, vivía con el horario invertido, teniendo que dormir más de día que de noche, lo cual lo obligaba a tomar medicamentos para poder conciliar el sueño. Esto se venía dando por más de 30 años, lo que lo obligaba a aumentar las dosis para poder dormir bien”, explicó Luz Consuelo en un informe de la revista SEMANA. Aseguró que tampoco le gustaba que lo despertaran de día, ya que se molestaba.
Pero cerca de las cinco de la tarde, Luz Consuelo, en su desespero decidió contactar al representante de Diomedes, José Sequeda y le contó que el artista ni había despertado ni había comido y que permanecía en la misma posición.
Sequeda responde y propone que lo deje dormir y si a las 5:30 p. m. no ha despertado, evaluarían la manera de meterse a la habitación.
Pero a las 5 p. m. la mujer no aguanta más y empieza a golpear con fuerza la puerta. “A ello se sumó el conductor y el administrador de la propiedad. El silencio del otro lado los inquietó y decidieron abrir la puerta a como diera lugar. Llamaron a un sobrino de Diomedes, quien reside en frente. El chico de 10 años cupo por la ventana encima de la puerta y, finalmente, abrieron la puerta”, dijo Luz Consuelo en su declaración.
“Cuando yo entré, lo primero que hice fue darle dos palmaditas en la mejilla y le dije ‘papi, papi’. Enseguida lo noté helado y le cogí los brazos y lo sentí tieso. Contacté a Rafael Santos y a Sequeda y les dije que Diomedes se estaba muriendo”, dijo la mujer.
El cuerpo tenía rastros de sangre en ojo izquierdo, nariz y boca y no podían levantarlo porque ya se encontraba tieso. Sequeda llegó justo para ayudarles a subirlo al carro.
Ya en la Clínica del Cesar, el cuerpo médico intentó maniobras de resucitación, le hicieron masajes en el pecho y le pusieron oxígeno.
Tras 20 minutos de reanimación, Luz Consuelo exigió electrochoques. Pero no había nada que hacer, el especialista dictaminó muerte natural.