Diario del Cesar
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La podredumbre que rodea a la JEP

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La llamada Jurisdicción Especial para la Paz, conocida como la JEP, desde su creación ha ido de tormenta en tormenta; con escándalos no de muy poca monta. Las sombras de dudas sobre lo que es en verdad ese tribunal no son de ahora, y los hechos graves de corrupción que se han conocido, no es la décima parte de los que vendrán e irán aflorando a medida que transcurran los días. Y la primera conclusión es que el ´embeleco´ a los negociadores del Acuerdo de LaHabana les salió mal; pero mal en todo.

Desde la misma conformación del organismo con un marcado sesgo de muchos de sus integrantes impuestos por las Farc, hasta la lucha intestina por laburocracia y el poder nominador y de contratación que allí se manejan, pasando por casos de corrupción judicial, triquiñuelas y demás componendas que apestan, el futuro de alias la JEP ni está claro ahora, ni en su inmediato futuro.

El más reciente de los escándalos ha puesto a pensar al país si es mejor desaparecerla y que sea la justicia ordinaria la que asuma sus competencias con salas especializadas dentro de la misma Corte Suprema de Justicia

Lo descubierto por la Fiscalía General de la Nación no es uno de los tantos montajes que dicen las Farc  les hacen para atribuirle conductas dizque no han cometido. No creemos que a estas alturas del partido el  fiscal Néstor Humberto Martínez se atreva a poner en riesgo su prestigio y su controvertida gestión, solo por crearle cargos a alias ‘Jesús Santrich’ y dar al traste con lo que ya se conoce como ´el acuerdo por debajo de la mesa´, es decir, impedir su extracción a los Estados Unidos.

Lo que se ha descubierto no solo es tenebroso, sino supremamente peligroso para la institucionalidad del país.

No solo es que  la Fiscalía haya capturado in fraganti a fiscal corrupto de la JEP recibiendo en efectivo parte del pago de 500 mil dólares de un soborno que, en consonancia con las pesquisas del ente acusador, cubriría parte de la cifra total de dos millones de dólares para, supuestamente, incidir en la no extradición del exnegociador de las Farc, acusado por la justicia de los Estados Unidos de operaciones de narcotráfico tras la firma del acuerdo de paz, que empezó a regir el 2 de diciembre de 2016. Aquí hay algo más aterrador en el fondo y es la manera como en su integralidad está compuesta la JEP. Si el perfil de quienes trabajan allí es el mismo de los amigos del ´Tuerto´ Gil, apaga y vámonos.

No le creemos a los magistrados de la JEP que dijeron en un comunicado diciendo que ni habían nombrado al fiscal detenido ni tampoco este tenía que ver directamente con los procedimientos del caso sobre la extradición de ‘Santrich’. Lo que dice la Fiscalía, a quien si le creemos, es que el funcionario corrupto se movía como pez en el agua dentro de la entidad de la justicia transicional y que eventualmente parte de los sobornos tendría que ver con otros cómplices, también miembros del alto tribunal. Es decir, ni para donde escoger y tapar la alcantarilla.

Pero igual de grave ha sido la insistencia de alias la JEP en enfrentarse por las pruebas que tiene en su poder la justicia de los Estados Unidos diferentes a las descritas en el indictment cursado contra alias ´Trichi´ en sus cuentas pendientes por narcotráfico. Ya los norteamericanos han sido muy claros en el sentido de que no enviarán un papel más distinto a lo que se tiene previsto en el acuerdo de extradición suscrito con Colombia.

A todo lo anterior se suma la indecisión del presidente Iván Duque de sancionar u objetar la Ley Estatutaria de la JEP. Somos partidario que ante tantapodredumbre lo mejor es que se aprovecha la coyuntura y se refunde el esperpento, que como bien lo dice el adagio popular, lo que mal empieza, mal termina, y ese es un verdadero ejemplo.