Diario del Cesar
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Dolor por la muerte del domiciliario que  deja hija de 7 meses

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Geyleen Avid Molina Vivas, domiciliario de Nikorriendo, su pequeña hija, Lianys Sofía, y su familia, significaban todo.  Hoy, se queda sin su padre. 

POR 
JOSÉ 
MARTÍNEZ VEGA 

Geyleen Avid Molina Vivas no era solo un domiciliario, era una persona muy querida por clientes, familiares y amigos.  Su sonrisa era su carta de presentación.

Incluso, este viernes, el joven de 25 años estaba más feliz que de costumbre, pues celebraba los siete meses de su pequeña hija, Lianys Sofía. Era ella su adoración y por quien todos los días salía a desempeñarse como domiciliario de la empresa Nikorriendo de Valledupar.

Pero fue precisamente en esa actividad que fue víctima de un grave accidente de tránsito que le costó la vida.

Una camioneta lo estrelló cuando conducía su motocicleta por la carrera 12 con calle 9 del barrio Villa del Rosario Norte, a cuatro cuadras de las oficinas de su trabajo y salía a buscar un encargo.

CAMIONETA SE  VOLÓ EL PARE 

Según testigos y la indagación preliminar de las autoridades, el carro desobedeció el pare e impactó a la moto, por lo que “desobedecer señales o normas de tránsito”, es la principal hipótesis del siniestro vial.

“Un vehículo placas BMN793, conducido por una persona de sexo masculino, de 42 años, colisionó con la motocicleta placa BJN56F, conducida por el señor Geyleen Molina Vivas, de 25 años, quien pierde el control del vehículo chocando contra objeto fijo (poste), resulta lesionado con politraumatismos en diferentes partes del cuerpo. Fallece en centro asistencial”, señala el informe oficial de la Policía de Tránsito del Cesar.

Aunque alcanzó a ser auxiliado, Molina Vivas dejó de respirar cuando era trasladado a una clínica de la ciudad.

Su sonrisa se apagó.  Los golpes que le produjo el impacto con el vehículo y con el poste, fueron mortales.

 “Era un hombre muy alegre, de su casa, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, dándolo todo por su única hija.  Ayer (viernes), antes de salir me dio una sonrisa y salió a trabajar”, así lo recuerda Luisa Laucho, compañera sentimental de Geyleen.

Geyleen era un joven alegre y cordial que llevaba alegría donde llegaba.  Por eso la noticia de su muerte sumió en la tristeza a muchas personas, entre ellos los mismos compañeros de labores que ayer no daban crédito a la tragedia.

“Era hablador, era el que más hablaba, a todo le sacaba conversa, eso es lo que más recordamos de él, era el parlante de la oficina; todos los días hablaba de su hija”, dijo Luis Ferreira, domiciliario de Nikorriendo.

Geyleen Avid Molina Vivas residía al lado de su esposa e hija en la carrera 4ª con 24, casa 2-29, del barrio Villa Castro, al sur de esta capital.

Laboraba como domiciliario en la empresa Nikorriendo desde marzo, justo antes de comenzar la cuarentena por la pandemia.

EL PAN DE CADA DÍA  

Los accidentes son el pan de cada día en el perímetro urbano de Valledupar, la mayoría por desobediencia a las señales de tránsito.

Los motociclistas, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, representan el 52,9% del total de fallecidos a causa de siniestros de tránsito.

En lo corrido de 2020, 110 usuarios de moto han perdido la vida en el Cesar, representando el 67,90% de las 162 muertes en accidente de tránsito.