Diario del Cesar
Defiende la región

¡Hasta Siempre, Pelusa! 

50

Desde luto en Nápoles y despedida de los clubes más emblemáticos del planeta a un masivo velatorio en Buenos Aires: el mundo entero rindió  homenaje a Diego Maradona, horas después de que la leyenda del fútbol falleciera en Buenos Aires.

Apilados en una fila interminable que serpentea la histórica Plaza de Mayo, en Buenos Aires, decenas de miles de hinchas avanzaron a paso lento con la esperanza de ingresar a la Casa Rosada (sede de Gobierno), para el velatorio con honores donde se encontraba el féretro cubierto con la bandera Argentina y las casacas de la Albiceleste y de Boca Juniors con el número ’10’.

En los alrededores, de la Plaza de Mayo, se registraron varios incidentes de hinchas amontonados que se negaban a abandonar el lugar. La policía reprimió con balas de goma, gases y camiones hidrantes a la multitud mientras un pequeño grupo los enfrentó con piedras y botellas.

El ‘Pibe de Oro’ ” fue enterrado  en el cementerio Jardín de Paz”, en la periferia de Buenos Aires.

Nadie de la familia del 10 confirmó más detalles. Sus hijas Dalma, Giannina y Jana permanecieron todo el tiempo en la Casa Rosada, igual que su exesposa Claudia Villafañe, sus hermanas y otros miembros de la familia y amigos, aunque a resguardo de la prensa. Durante la madrugada, la familia tuvo una despedida íntima.

“DIEGO ES PUEBLO” 

Con los puños en alto o la mano en el corazón, los fanáticos pasan frente a los restos del ídolo fallecido por un paro cardíaco.

El inicio  estuvo marcado por algunos forcejeos entre los hinchas que impacientes por entrar derribaron algunas vallas, luego de pasar una noche en vigilia.

“Él es un genio, él es pueblo, es nosotros, la vida, el amor”, señaló Andrés Quintero, un restaurador de 42 años que viajó dos horas desde la ciudad de Tigre para rendir tributo a Maradona.

Un enorme lazo negro atraviesa la entrada de la Casa Rosada que luce la bandera a media asta en señal de duelo nacional por tres días.

“No lo puedo creer, esto no está pasando, Diego no puede estar muerto”, clamaba un hombre visiblemente afectado al salir de la sede gubernamental. Entre sollozos se arrodilló y no pudo volver a ponerse en pie sin la ayuda de familiares.

“Fue el mejor del mundo, lo vamos a extrañar y nos rompió el alma con su partida”, dijo Diego Armando Cabral, un albañil de 29 años que fue bautizado en honor al futbolista.

Portando la camiseta del club Boca Juniors, se aprestaba a entrar “lleno de una emoción que no se puede explicar” para dar el último adiós a la leyenda deportiva.

DETERIORO FÍSICO 

Maradona estaba convaleciente de una operación por un hematoma en la cabeza desde el 3 de noviembre. Su salud era muy delicada y atravesaba un nuevo síndrome de abstinencia.

Se lo había visto mal el día de su cumpleaños el 30 de octubre, cuando reapareció de su confinamiento por la pandemia en la cancha de Gimnasia y Esgrima, equipo que dirigía.

Tenía cinco hijos, dos de ellas, Dalma y Gianinna, con su exesposa Claudia Villafañe. Había malestar de la familia con el entorno que tenía en los últimos tiempos.

Sus otros hijos, que tuvo con otras tres mujeres, son Jana, Diego Junior y Diego Fernando.

Los excesos y las adicciones fueron el origen de las emergencias de salud que lo llevaron varias veces al borde de la muerte.

Hacía años que Maradona había superado la adicción a las drogas duras. Pero seguía consumiendo alcohol, medicado con tranquilizantes y ansiolíticos.

/ AFP