Romualdo Brito: Compositor polifacético y recursivo
A cincuenta kilómetros al sur de Riohacha, en el corregimiento de Treinta Tomarrazón, nació Romualdo Brito López un 15 de marzo de 1953 en el hogar conformado por Carmen Leticia López Pérez y Pedro Esteban Brito Díaz.
Desde los nueve años, el contexto local y familiar despertó en aquel niño la sensibilidad por la música. A esa corta edad inició cantando rancheras, luego se dedicó a componer música vallenata.
“Mis primeras canciones las hice en un mismo día, en un cumpleaños de mi mamá. Los festejos de mi papá eran de una semana, invitaba a varios juglares, traía chirrínchi de contrabando de Maicao en unos barriles grandísimos, duraban dos semanas bebiendo y hasta que no se gastaran, no se acababan la fiesta”, relató Brito en una reseña realizada por el periodista e investigador cultural, Héctor Castillo Castro.
LIZANDRO LE GRABÓ PRIMERAS CANCIONES
En el escrito ‘Romualdo Brito: evocación a los años del indio rebelde’, Castillo recuerda que “fue en un día de “leva” del Liceo Padilla de Riohacha (Romualdo) fue a dar a Maicao donde se presentaría el músico Lizandro Meza, al que pidió una oportunidad para tararearle sus canciones. El “rey” sabanero accedió a las insinuaciones del inquieto muchacho”.
Meza, sorprendido por las capacidades del joven provinciano, al poco tiempo (1972) le grabó sus primeras obras: “El Dios cantor”, homenaje al poeta ciego Leandro Díaz, “Mi lamento”, y “Flor de Villanueva”.
De ahí en adelante agrupaciones como los Zuleta, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Adaníes Díaz, Beto Zabaleta, empezaron a grabarle.
El folclorista y periodista William Rosado Rincones, aseguró que desde sus inicios, “mostró la jerarquía para hacer canciones, comenzó con Lizandro Meza quien tuvo la oportunidad de darlo a conocer en los años 70, después de hacer una buena amistad con Diomedes Díaz, comenzó un trasegar importante dentro del mundo de la composición vallenata”.
Rosado describe a Romualdo Brito como “un compositor costumbrista, narrador de los aconteceres de su tierra inicialmente de La Guajira, hizo canciones tipo protestas cuando llegó una empresa explotadora de carbón, y comparaba la suerte de los guajiros con los nativos wayuu que, a pesar de ser un departamento con muchas riquezas, seguían siendo de indios sin nada que comer, sin nada que llevarle a sus familias. Después se dieron cuenta de su sapiencia musical, y llegó a hacer más de mil canciones. Tuvo la oportunidad ser interprete y productor musical”.
Por su parte, el periodista Celso Guerra, recuerda que: “Inició cantando boleros y rancheras., Leandro y él hicieron parrandas, y tuvo un mariachi; es más después buscó su identidad y que realmente lo que le dio prestigio. Fue un compositor muy versátil en las facetas de la música vallenata y también en música picaresca y tuvo denuncias en sus canciones como ‘El gallinazo y ‘El indio’”.
‘NADABA’ ENTRE LA PICARDÍA A LA LÍRICA
Esta versatilidad para componer la destaca también Castillo Castro en ‘Romualdo Brito: evocación a los años del indio rebelde’. El autor advierte que Romualdo Brito podría parecer un autor frívolo “que hace apología al hedonismo y la obscenidad”. ““Parranda ron y mujer”, “No tiene ná”, “Maluquito pero sabroso”, “El santo cachón”, “Suegra présteme a su hija”, “Parrandeando”, “llegó tu marido y “Cabecita loca”; entre otras, son piezas de la faceta musical picaresca con la que Romualdo Brito se ha hecho célebre dentro de la música de acordeón. Creaciones controvertidas, polémicas, jocosas, desabrochadas que probablemente más de uno han censurado”, acota.
Sin embargo, señala que quien ahonde en la carrera musical de Brito, cambiará de parecer, “al encontrar a un artista polifacético y recursivo, profundo autor de preciosas obras líricas como: “Amaneceres del Valle”, “Esposa mía”, “Amiga mía”, “Lo más lindo del mundo”, “Cuando la vi”; poéticas que enaltecen nobles sentimientos. Las motivaciones de este músico guajiro, le ha permitido explorar facetas como la de cantante y el perfil de un autor versátil que combina sin confusión ni ambigüedades, el romanticismo, la picardía y la crítica social”.
El Santo Cachón
Me dijeron que te vieron
te pillaron el otro día
sabroseando con un señor
que no era yo
Me contaron
los que te vieron
en una forma que Dios
mío que uy mejor no digo
no fue 1 ni fueron 2
fueron 3 los amigos
que te vieron con él
moliendo caña
Hay mientras yo
muy solitario
como el llanero
porque tú a mi
me dijiste que ibas de viaje
donde tus viejos del alma
Y ahora dices tú
que no es así
que ése era un primo
que estaba allá
que te invitó a salir
y te dio pena decir que no
Que te perdone yo,
que te perdone
como si yo fuera el santo cachón
mira mi cara ve yo soy un hombre
y no hay que andar repartiendo perdón
Ajuíciate mama busca juicio
busca juicio muchacha ajuíciate
yo me iba a casar contigo por poco meto la pata
y ahora no puedo ni verte puedo hacer un disparate
Tu primito
si te quiere
que te exprima
de mí no podrás quejarte porque
te divertiste también
Sé que hay cosas
en la vida
que un hombre sale ganando
cuando las deja perder
entre el cielo y la tierra
dice un dicho
que no existe nada oculto
y todo se llega a saber
te pillaron te caíste así de pum
te perdono tendría que aguantar
callado si tú lo vuelves a hacer
Mujer si un día te vi
no te conozco
y si fue así
ya ni me acuerdo..
como dicen por ahi..
a otro perro
con ese hueso
Que te perdone yo, que te perdone
como si yo fuera el santo cachón
mira mi cara ve yo soy un hombre
y no hay que andar repartiendo perdón
Ajuíciate mama busca juicio
busca juicio muchacha ajuíciate
yo me iba a casar contigo por poco meto la pata
y ahora no puedo ni verte puedo hacer un disparate
Que te perdone yo, que te perdone
como si yo fuera el santo cachón
mira mi cara ve yo soy un hombre
y no hay que andar repartiendo perdón
Que te perdone yo, que te perdone
como si yo fuera el santo cachón
mira mi cara ve yo soy un hombre
y no hay que andar repartiendo perdón