Diario del Cesar
Defiende la región

La discusión del Plan Nacional de Desarrollo

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Al tenor de las  nuevas reglas de juego del gobierno del presidente Iván Duque, cero mermelada, cero nombramientos, cero contratos,  el Congreso de la República discute y analiza el Plan Nacional de Desarrollo. Y resulta sano para la democracia y la renovación de las costumbres políticas que bajo este escenario los legisladores debatan a profundidad la conveniencia o no de las propuestas que se hacen en el citado Plan, el cual ya ha sido modificado en algunos aspectos tras no ser de buen recibo propuestas como la de eliminar el subsidio estatal al servicio de energía del estrato tres y la más reciente de todas ellas, el retiro de la nueva fórmula para calcular las rentas de los licores de los departamentos.

Y somos de la opinión que las nuevas reglas de relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo, es una clara oportunidad para que la bancada del Caribe colombiano se presente cohesionada y vigorosa a reclamar por la inclusión de aquellos proyectos de desarrollo que necesita la región, y frente a los cuales los anteriores gobiernos se han hecho los de la vista gorda.

Algunos senadores y Representantes no parecen tener en claro qué es y cuál es la función de un Plan de Desarrollo, que si bien es la norma marco que fija las metas y políticas del mandato, no puede derivar tampoco en un articulado confuso al que se le ‘cuelgan’ toda clase de proyectos y propuestas, sin importar  cuál sea su alcance y si se encuadran con los objetivos fundacionales del mismo. De igual manera, aunque el proyecto de ley prevé inversiones por más de 1.100 billones de pesos, no es una ley presupuestal ni mucho menos el receptáculo de cuanta iniciativa de gasto tengan los parlamentarios para sus respectivas regiones y fortines políticos, más aún en un año electoral.

No se puede desconocer a estas alturas que la construcción de la ley del Plan demandó varios meses de audiencias regionales y locales, con amplia participación de todos los sectores políticos, económicos, sociales, institucionales, gremiales así como de voces y organizaciones de la más diversa índole, bajo un concepto de inclusión y conjunción de voluntades alrededor de unas metas y objetivos precisos. Un proceso que desembocó en una propuesta integral denominada “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, que concentra los ejes fundamentales del norte gubernativo en el presente cuatrienio.

Visto todo lo anterior, se hace imperativo que el debate al Plan Nacional de Desarrollo en el Congreso se enderece y concrete a los parámetros propios de la hoja de ruta del gobierno Duque, sin querer desnaturalizarla, burlar el mandato popular que le dio origen, desconocer la supremacía constitucional ni mucho menos convertirla en una ‘torre de babel’ de proyectos y conceptos tan confusos como etéreos. Y menos aún, caer en el terreno estéril de querer confundirla con una ley de presupuesto a la que se le pueden ‘colgar’ un alud de iniciativas sin orden, respaldo fiscal ni coherencia alguna.