Donald Trump se atornilla
Y ocurrió lo que se preveía : que Trump no aceptara los resultados de las urnas y acusara a los demócratas de hacer trampa. Pues bien, ayer, después de despejarse un poco más el panorama electoral que le da el triunfo a Joe Biden, la campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impugnó los conteos en dos estados claves que pueden decidir las elecciones: Wisconsin, donde según los medios ganó su rival Joe Biden, y Michigan, donde los demócratas tienen una magra ventaja.
El equipo de Trump denunció sin evidencias que ha habido irregularidades en “varios” condados en Wisconsin y que en Michigan sus delegados no tuvieron acceso al conteo en “numerosos” locales.
En desventaja en Wisconsin, donde la cadena CNN y el diario The New York Times, citando la agencia AP, dan por ganador a Biden, Trump anunció su intención de pedir un recuento, denunciando que hay “informaciones de irregularidades” y cuestionando la “validez de los resultados”.
Con un 94% de los votos escrutados, Biden aventaja a Trump por cerca de 20.000 votos.
El expresidente demócrata Barack Obama ganó Wisconsin por siete puntos en 2012. Cuatro años más tarde Hillary Clinton ni se molestó en hacer campaña allí y perdió por menos de un punto.
En Michigan, la campaña de Trump interpuso una demanda en la justicia para suspender el conteo.
“Hemos iniciado una demanda en un tribunal de reclamaciones de Michigan para detener el conteo hasta que nos concedan un acceso significativo”, indicó en un comunicado la campaña de Trump, sin aportar pruebas de que hayan sido vedados de los locales.
El equipo del mandatario republicano también pidió que sean revisados los votos ya computados mientras su equipo supuestamente no tuvo acceso.
La campaña indicó que iba a emprender acciones legales para suspender el conteo cuando quedan por analizar votos de áreas muy favorables a los demócratas incluyendo Detroit, una ciudad donde hay una importante presencia de afroestadounidenses.
La secretaria de Estado de Michigan, Jocelyn Benson, tuiteó un mapa con la frase “la paciencia es una virtud”.
Con Trump y Biden cabeza a cabeza en la contienda, todavía quedan por contabilizar los votos de Arizona, Georgia, Carolina del Norte, Nevada, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.
LA JUSTICIA DIRÁ LA ÚLTIMA PALABRA
Demócratas y republicanos se preparaban para posibles batallas legales que definan la ajustada carrera a la Casa Blanca entre el presidente republicano Donald Trump y su desafiante demócrata Joe Biden.
Ya en las primeras horas del miércoles, cuando los resultados aún no eran muy claros en varios estados, Trump dijo estar pronto para pedir a la Suprema Corte de Justicia que resuelva las disputas sobre el recuento de los votos.
Su equipo de campaña impugnó el escrutinio en Wisconsin, donde según la prensa ganó Biden, e hizo lo mismo en Michigan donde los demócratas están en ventaja y el equipo del presidente alega que no fue autorizado a observar el recuento en “varios” condados.
La determinación de Trump de cuestionar resultados reavivó la hipótesis de que como en 2000, la justicia decida cómo los estados pueden escrutar los sufragios o hacer recuentos.
LA PANDEMIA
Los problemas legales están vinculados a la pandemia de covid-19. La recomendación de cuidar el distanciamiento entre las personas estimuló votar por correo.
Cada estado fija sus normas electorales y muchos adoptaron o ampliaron la posibilidad de votar bajo esta modalidad. Eso demandó cambiar reglas sobre cuando y cómo enviar los votos, verificarlos y contarlos.
Para responder a millones de votos emitidos por correo, legislaturas estatales y autoridades electorales extendieron el plazo de recepción de sufragios debido a la sobrecarga del servicio postal, prolongaron el tiempo de conteo de esos votos y dieron otros pasos para facilitar el proceso.
Previendo que más demócratas -que se mostraron más cuidadosos ante el covid- preferirían votar por correo, republicanos de todo el país pidieron a la justicia bloquear esos cambios de reglas por considerar que transgreden normas existentes.
“Es evidente que los dos candidatos creen que aún tienen chance de ganar, de manera que la pelea avanza. Y la pelea puede hacerse en los tribunales”, dijo Ed Foley, experto en derecho electoral de la Universidad de Ohio.
UNA CORTE CAUTELOSA
La Suprema Corte ha sido muy cautelosa en cuanto a involucrarse en asuntos electorales que son regidos por leyes de los estados.
Y su decisión de 2000 que definió la presidencia en favor de George W. Bush dejó muchas preguntas sin respuesta sobre el sistema de votación de Florida, por lo que la Corte se cuida ahora de dañar su imagen ante la sociedad.
Un pleito electoral pondría bajo los reflectores a los seis miembros conservadores y tres liberales de la Suprema Corte.
Esas luces expondrían especialmente a la jueza Amy Coney Barrett, que fue escogida por Trump y se sumó al cuerpo hace escasos días.
Trump dijo reiteradamente que apuró la designación de Barret en parte para que estuviera en funciones en caso de problemas en las elecciones.
“La Suprema Corte no tiene que intervenir”, dijo Muller. “Creo que se necesitaba en 2000 pero no está necesariamente claro que sea lo mismo ahora”, afirmó.
´ACUSACIONES DE TRUMP SON INFUNDADAS´
La cabeza de una misión de observación internacional a las elecciones estadounidenses criticó al presidente Donald Trump y señaló que sus “acusaciones infundadas” sobre deficiencias sistemáticas en los comicios “dañan la confianza” en las instituciones.
La misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que supervisa elecciones en los países occidentales y en la antigua Unión Soviética, indicó que no hay evidencias de fraude en la elección, que dijo que estuvo bien manejada y que permitió la competencia.
“Las acusaciones infundadas de deficiencias sistemáticas, especialmente las hechas por el actual presidente, incluyendo declaraciones la noche de la elección, dañan la confianza de la opinión pública en las instituciones democráticas”, dijo en un comunicado Michael Georg Link, coordinador de los observadores de la OSCE.
Según un informe preliminar, la misión indicó que las declaraciones de Trump durante su campaña fueron percibidas por muchos como algo que podría aumentar la “violencia motivada políticamente” después de las elecciones.
Además Link advirtió que ningún político ni funcionario electo debería limitar el derecho al voto.