Diario del Cesar
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Pocas personas acudieron a visitar a los ‘Fieles Difuntos’ en Valledupar 

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POR: NINOSKA RESYES URDANETA 

Atípico, solitario y bajo restricciones, se vivió ayer el Día de los Fieles Difuntos en el municipio de Valledupar. Los cementerios abrieron sus puertas desde muy temprano para que los visitantes llegaran hasta la tumba de sus familiares, además de disponer de estrictas medidas de bioseguridad entre las que se destacó el control del aforo.

Solo veinte minutos tenían los visitantes para permanecer en las bóvedas, también estaba prohibido tocarlas, así como ninguna otra superficie para evitar contagios por Covid-19.

En las entradas, el personal de vigilancia tomaba la temperatura, desinfectaba las manos con alcohol y controlaban la entrada de las personas. En el caso del Cementerio Central de Valledupar, el aforo fue de 20 personas y en Jardines del Ecce Homo de cincuenta, con un horario que se extendió hasta las 5:00 de la tarde.

Pero lo que si se notó, es que aún las personas tienen miedo de acudir a los cementerios por el temor a posibles contagios; hubo poco afluencia, las personas llegaban e inmediatamente salían del lugar, mientras que en el camposanto hasta los asientos estaban restringidos, para evitar que los visitantes pernoctaran por mucho tiempo.

Las eucaristías que por los Fieles Difuntos se celebraban en las mañanas y en tarde, fueron trasladadas a la iglesia Nuestra Señora del Rosario, en el caso del Cementerio Central de Valledupar, mientras que en Jardines del Ecee Homo se celebraron en el área, pero con la presencia de 20 personas, el resto la escuchó a través de un amplificador.

“Es bueno que las autoridades nos permitan regresar al cementerio, las medidas de bioseguridad son necesarias, pero a la vez es doloroso tener que limitar el tiempo para visitar las bóvedas. Ojalá y todo esto pase y volvamos a la normalidad”, dijo Alejandra Ortega, quien junto a su madre acudió al Cementerio Central de Valledupar.

En la entrada, esperando el turno, también se encontraba Iván Viña, con un arreglo de flores rojas y blancas dispuesto a ingresar al camposanto. “Es bueno que nos cuidemos todos, hoy es una fecha importante para la familia, pero el autocuidado es lo principal y debemos acatar lo que las autoridades de salud han dispuesto, ya todo pasará y se volverá a la vida cotidiana”, manifestó.

Con esta opinión coincidió Guillermo Barrios, quien decidió no llevar flores por temor a tomar el virus comprándolas o tratándolas de colocar en la bóveda. “Para mi lo importante es que me permitieran visitar la tumba de mi esposa fallecida, pasé 20 minutos en el lugar porque era lo permitido, medida que es entendible para evitar las aglomeraciones”, dijo.

Aura Piñera manifestó haberse sentido muy triste por esta situación, el no haberse celebrado en el camposanto la eucaristía por los Fieles Difuntos, representa una tradición que a muchos les afectó. “Ver la capilla inhabilitada, el lugar casi solo y con mucho silencio me llenó de nostalgia, ojalá y todo pase”, dijo.

En el Cementerio Central de Valledupar, la Fundación Administradora, liderada por Ana Elena Monsalvo, estipuló los protocolos de bioseguridad de acuerdo a las recomendaciones de la Secretaría de Salud Local.

Explicó que el camposanto está abriendo sus puertas todos los días de 3:00 pm hasta las 6:00 pm, para cuyo ingreso se exige el uso obligatorio del tapabocas, control de temperatura, uso obligatorio de gel antibacterial o alcohol y mantener el distanciamiento entre las personas.

Manifestó que el área es constantemente desinfectada y los controles estrictos sobre el aforo, que es de 20 personas, permanecerán hasta que las autoridades de salud establezcan lo contrario.

En Jardines del Ecce Homo la situación fue similar, pocas personas llegaban al lugar, sin embrago, el personal que controlaba la entrada manifestó que la circulación de las personas es rotativa, y se les permite estar solo minutos, lo que evitó en todo momento las aglomeraciones.

En este camposanto el aforo fue de 50 personas e igual número de vehículos. No se permitió la presencia de niños y adultos mayores y al entrar y salir se cumplía con los protocolos de desinfección.

BAJAS VENTAS DE FLORES 

En el Parque de Las Madres, lugar que se caracteriza por la venta de flores naturales, la soledad también imperó. Escasos cuatro puestos estaban disponibles y pocos eran los clientes que llegaban a adquirir las flores para sus difuntos.

Eneida Maestre, quien por más de 28 años se ha dedicado a la floristería, manifestó que jamás había visto un Día de los Difuntos tan solitario. “La ventas han sido pésimas, las personas tienen miedo hasta de comprar flores por temor al contagio”.

Explicó que en años anteriores, se debía preparar con más de 300 paquetes de pompones, margaritas, claveles, rosas, entre otras, para poder cubrir la demanda. Esta vez, solo adquirió el 20% de lo que acostumbraba y hasta las 12 del mediodía, las ventas estaban caídas en un 60% aproximadamente.

En igual situación se encontraba Alexandra Silva, encargada de otra floristería, quien manifestó que sus 15 años de trabajo en el lugar, nunca había sentido tanto el golpe de las bajas ventas.

“Cuando inició la pandemia nos retiramos y desde julio reiniciamos la labores, pero las ventas no superan el 50%, es una situación preocupante, desalentadora para el comercio”, afirmó.