Diario del Cesar
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La última carrera de Marlon Ceballos 

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Han pasado ocho años de la muerte de Marlon Enrique Ceballos González, un joven conocido por su don de servicio en el municipio de San Diego (Cesar). Él era un mototaxista que se ganaba la vida a diario en las calles de esa localidad, pero infortunadamente la última carrera la hizo para el año 2012.

Así lo cuenta doña Sixta Tulia Ceballos, madre de Marlon, quien aseguró que él para el día de los hechos, 20 de octubre del año en mención, dijo que saldría a hacer una carrera y que tan pronto regresara le ayudaría a hacer el desayuno, pero no volvió y nadie sabía de su paradero.

 “Ya regreso mamá”, fueron las últimas palabras que cruzó Marlon Enrique con su madre Sixta Ceballos.

Ella asegura que pasaron horas y nadie le daba razón de donde se encontraba Marlo, entonces acudió a las autoridades policiales para que la ayudaran con la búsqueda y nada que lo encontraban.

Marlon había hecho la última carrera de su vida. Tomó un servicio en el sector conocido como Los Barrocos, jurisdicción de San Diego, donde fue asesinado mediante asfixia por Luis Gregorio Ramírez ‘El Monstruo de la Soga o ‘El monstruo de la soga’, un sujeto que nunca despertó sospechas al realizar los homicidios.

Para ese entonces, Ceballos González, fue hallado por un campesino que informó que había encontrado restos humanos que estaban en la finca Los José.

En ese momento los investigadores judiciales llegaron a una conclusión, el asesino operaba de la misma manera en todas partes, pues no solamente en el Cesar hizo de las suyas, Santander y en Magdalena.

El reconocimiento del cuerpo de Ceballos González lo hicieron sus familiares al ver algunas prendas que él portaba y otras cosas, las cuales fueron escondidas por ‘El Monstruo’ y además a través de la prueba ADN en la morgue del Instituto de Ciencias Forenses de Medicina Legal de Valledupar.

Por la muerte de Marlon Enrique Ceballos Gonzales, Luis Gregorio Ramírez Maestre conocido en el mundo delincuencial como ‘El Monstruo de Tenerife’ o ‘El Monstruo de la Soga’, fue señalado por los delitos de homicidio agravado y hurto calificado y agravado, además fue condenado.

El asesino se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Mediana y Alta Seguridad de Valledupar, conocida como ‘La Tramacúa’.

‘’No sé por qué me dijo mentiras, el día en que lo vi le pregunté por mi hijo y me negó haberlo visto. Cuando me lo encontré me dijo que él no había visto a mi hijo Marlon, que sí sabía quién era pero que no sabía de su paradero. Mi instinto de madre me decía que ese tipo sabía algo’’, contó en su momento la madre de la víctima.

Otra de las cosas que hacía ‘El monstruo de la soga’ era pedirle dinero a Sixta esto con el fin de darle información de donde se encontraba la víctima, pero nunca daba razón. Así que las autoridades seguían en la búsqueda de quien estaría detrás de todo esto.

Después de mes y medio fueron hallados sus restos óseos y seguidamente se comenzó a dar con el paradero de quien habría acabado con su vida. Todo apuntaba que la marca de tortura que tenía la víctima era casi la misma con la que muchos mototaxistas eran marcados por un mismo sujeto.

La Dirección Nacional de la Policía (Sijín) tomó la investigación y luego de dos años se le hicieron interceptaciones telefónicas y allanamientos al asesino, el cual finalmente fue capturado en la ciudad de Santa Marta.

El asesino había cometido seis hechos en Barrancabermeja (Santander), nueve en el departamento del Cesar, cuatro más en Puerto Wilches (Santander), Montelíbano (Córdoba) y Santa Marta.

La Dijín aseguro que Luis Gregorio Ramírez Maestre tenía una obsesión y hurtaba cualquier tipo de motocicleta, las placas, las cedulas de sus víctimas y por supuesto asesinar a los mototaxistas. Él tomaba una soga, la amarraba a los pies, manos y cuello, cuando su víctima quería hacer algún movimiento se asfixiaba y moría en cuestión de minutos.

Todo lo que hizo Luis Gregorio no solamente fue acabar con la vida de muchas personas sino dejar un dolor en cada familia. Sixta Tulia Ceballo, aunque ha intentado no ha podido perdonarlo, a pesar de que poco a poco recobra su tranquilidad, pero recuerda a su hijo como un hombre dispuesto a servirle a la comunidad de San Diego y entregado a su familia.