Diario del Cesar
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Las llamadas que delataron al asesino 

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“No se puede confiar en nadie”. Es lo que en la día a día lleva en su memoria Diana Patricia García, la madre de una joven que hoy día tiene 20 años, la cual fue víctima por parte de agresión de un sujeto que está condenado por un homicidio en Valledupar, el mismo que se ganaba la confianza de las niñas para hacer de las suyas.

Ese sujeto es Víctor Alfonso Márquez López condenado a 44 años por matar a la niña Valentina Mugno en una vivienda ubicada en el barrio Villa Dariana en Valledupar para la época de 2009, el mismo que poco a poco fue descubierto porque después del crimen llamaba a las compañeras de estudio de la víctima amenazándolas.

Pero no solo se conoció este caso en la capital del Cesar, en el municipio de Maicao (La Guajira) Víctor habría agredido a una joven a punto de querer matarla, según dijo la Fiscalía.

En esa población este individuo habría tratado de matar con sus propias manos a una menor de nombre Dayana Calao García quien tenía 15 años, la cual contó detalladamente como fue que ocurrió el hecho y quien fue el único responsable, pese a ello, no ha habido justicia y se espera que Márquez López pueda ser condenado por este otro proceso que para el ente acusador es un el delito de homicidio en el grado de tentativa.

El sorprendente caso ocurrió el día 19 de octubre de 2009 cuando Calao García trataba de trasladarse hacia su vivienda, había pedido a un joven que la llevara pero nunca llegó; sin embargo, le dijo a Víctor Márquez que le hiciera el favor de transportarla, pero tomó un rumbo diferentes manifestando que se dirigía a hacer una diligencia, lo más raro de todo esto es que le pidió a la fémina que tomara su celular y encendiera la luz para poder ver por qué la moto estaba dañada; situación que aprovechó para golpearla en la cabeza, páncreas y en diferentes partes del cuerpo hasta dejarla en estado de indefensión.

Lo que él creyó era que esta mujer había quedado muerta, pero cuando pudo levantarse del suelo ella lo primero que hizo fue pedir ayuda y algunos conocidos la llegaron al hospital local donde le practicaron dos cirugías en el páncreas; al pesar de esto sigue con algunas secuelas. Víctor lo que hizo fue tomar el celular de Dayana y hacerse pasar por ella diciendo en mensaje de texto que: “Mami estoy bien, con mi novio, no te preocupes”, esto para que culparan al novio de la fémina de lo sucedido.

Aunque han pasado muchos años y no ha habido justicia por la agresión de esta joven, su familia no duda en que esta llegara a su tiempo, pues con los elementos materiales de prueba con que cuenta la Fiscalía creen que es suficiente.

 “En Maicao vivía Víctor. Recuerdo que ese día mi hija le dijo que la llevara a la casa y la desvió al barrio Maximiliano Moscote, y le pidió que le diera luz con la linterna del celular porque se le había dañado la moto, aprovechó y le pegó en la cara, le echó una sustancia. La metió a una casa baldía y le agredió en la cabeza, la intentó asfixiarla con una correa. Ella dice que de tanto pedirle a Dios, dos horas después se levantó y pidió que la ayudaran”, comentó Diana Patricia García, la madre de la afectada.

A Víctor Alfonso Márquez López lo consideraban en el municipio de Maicao como un buen hombre, pues inicialmente no mostraba agresividad alguna contra las mujeres hasta que sucedió el caso de Dayana Patricia Calao y luego el de Valentina Mugno.

Aunque hoy día Márquez López está purgando una condena de 44 años, la familia de Dayana Calao García solo espera que se haga justicia por este caso, ya que hasta el momento está paralizado desde hace muchos años.

“Recuerdo el caso de Valentina porque me enteré que en Valledupar había sido asesinada por un hombre, el cual utilizó el mismo método para intentar matar a la hija mía y es cuando me pongo en contacto con los familiares de esta niña y les doy la característica de ese sujeto, y coincidió efectivamente que era Víctor”, explicó Diana Patricia García, Dayana Calao.

En Maicao y Valledupar, aún los moradores recuerdan los casos de Dayana y Valentina dos niñas que para esa época vivían bajo el techo de su familia y dedicadas al estudio, pero que fueron víctima de un sujeto que está condenado y que aún tiene otro proceso por el delito de homicidio en el grado de tentativa.