Diario del Cesar
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Se cumplieron 4 años de la desaparición de Heyder Mendoza 

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“No se lo tragó la tierra, se lo tragó el río”. Es esa la palabra que se ha escuchado durante cuatro años en los alrededores del río Maracas, jurisdicción del municipio de Becerril, un lugar donde reina el silencio y las lágrimas brotan al recordar que allí fue donde despareció un menor exactamente hace 4 años.

Glenis Carrillo, es la madre de Heyder Eduardo Mendoza Carrillo, un pequeño estudiante que apenas comenzaba a dar sus primeros pasos en la primeria, pero también soñaba en sostener a su familia; pero esos sueños se desvanecieron el 2 de octubre de 2016, día en que el río Maracas del municipio de Becerril, estaba enfurecido. Se cuenta en esa localidad que para la época habían salido de sus viviendas hacia el afluente a fin de pasar un momento de esparcimiento, pero en ese mismo momento Mendoza Carrillo desapareció y dé él no se supo más nada.

El desespero por no saber exactamente qué había pasado llevó a que Glenys Carrillo, madre del menor, llevara a cabo una intensa búsqueda con su hijo mayor. Todo esto llamó la atención de las autoridades y organismos de socorros que se trasladaron a la zona, demoraron muchos días en la búsqueda, pero todo fue fallido.

Lo cierto es que dos jóvenes que estaban el 2 de octubre de 2016 en el río, vieron por última vez al menor desaparecido, el cual era llevado por la corriente, pero lo más raro de todo es que nunca apareció, ni vivo ni muerto. ¿Si se lo llevó la corriente? ¿Qué habrá ocurrido realmente?

De día, de noche, a la hora que fuera con tal de saber de su hijo Glenis, acostumbraba visitar los alrededores del río Maracas para tratar de encontrar alguna pista sobre el paradero de su pequeño, hasta con la mente lo llamaba pero jamás obtuvo una respuesta, solo palizadas que habían en el río fue lo que pudo hallar, pues con tristeza solo pedía que su hijo estuviera con bien, pero nadie decía nada, no había pistas, y hasta el sol de hoy el panorama es otro, parece ser que todos olvidaron lo que ocurrió para ese entonces.

Aunque los años han pasado y que la vida no sea igual para Carillo, ella cree que su hijo está vivo y aunque no lo pueda ver físicamente, su corazón de madre le indica que está lejos de ella.

Ella trata de vivir como una madre tranquila y feliz, el recuerdo de su segundo hijo la embarga cada vez más, pues esperanzada en que él pueda regresar a casa, dice que ese día tan anhelado sería de entera satisfacción para toda la familia.

 “Creo que mi hijo se fue con alguien porque realmente no creo que el río se lo haya llevado. Dios me ha mostrado que en ese lugar no está, solo me preguntó ¿Quién se lo llevó? ¿Con qué fin?”.

Durante casi 3 años, las autoridades y organismos de socorro han buscado al menor desaparecido Heyder Eduardo Mendoza Carrillo, de 14 años estudiante de octavo de bachillerato del colegio Sagrado Corazón de Jesús.

Ha sido todo un misterio el paradero de Mendoza Carrillo. Su madre, Glenis Carrillo, ha pedido ayuda en Fiscalía, Policía, Cuerpo de Bomberos y pareciera que a su hijo se ‘lo tragó la tierra’, o quizás el río. “Soy una madre que clama por su hijo, con fe, con esperanza. Miro a diario los noticieros para ver si muestran a mi hijo, no hay una señal de nada. El niño que estaba con mi hijo ese día me hubiese dicho a mí la verdad, cuando yo le pregunté nunca me dijo nada. Yo no creo que mi hijo esté muerto”.

El NIÑO DEL RÍO MARACAS 

Heyder Eduardo Mendoza Carrillo, es referenciado por parte de la ciudadanía de Becerril como ‘El niño del rio Maracas’. Era un adolescente con ganas de seguir adelante, vivir para darle lo mejor a su madre, era un estudiante con altas calificaciones; pero la vida le dio un puntaje diferente y desapareció.

Los 4 años han sido de intranquilidad, de zozobra y de lamento para la comunidad de ese municipio. Dicen entre sus pobladores que no solo perdieron a un pequeño, sino también a un buen hijo, hermano y estudiante.  Nadie sabe qué ocurrió a ciertas con él, y cada día que pasa se preguntan el por qué tuvo que pasar esta tragedia.

“Es muy difícil seguir la vida así, nadie se imagina por lo que a uno le toca pasar. Caminar no ha sido fácil, en medio de la soledad, de la angustia, del desespero. Cuanto no daría porque mi hijo regresara a mis brazos, solo ruego que aparezca con vida”, entre lágrimas dijo Glenis Carrillo.

La ciudadanía en Becerril acompaña a los familiares del menor desaparecido, pero aún no se explica cómo no hay noticias de él, pues a pesar de tantos años esto sigue siendo un misterio y aunque las autoridades han tratado de hacer hasta la posible por hallarlo, no han podido; sin embargo muchos aseguran que se ahogó en las profundidades del río Maracas.