Diario del Cesar
Defiende la región

“Han pasado casi 10 años y seguimos esperando justicia”

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A pocas horas de que se realice la audiencia de alegatos de conclusión y sentido de fallo dentro del proceso por la muerte de Deiver Alfonso Escorcia Mora, su madre, Marina Mora, implora a las autoridades que finalmente esclarezcan los hechos y se haga justicia por el crimen de su hijo, ocurrido el 3 de septiembre de 2016 en el barrio Dangond de Valledupar.

Escorcia Mora, fue cuando se dirigía a realizar compras para surtir el negocio de comidas rápidas que sostenía junto a su familia frente a su residencia. Según el relato de su madre, el joven salió de su vivienda con destino al almacén Éxito y pocos minutos después fue atacado en circunstancias que hasta el momento no han sido esclarecidas, ya que el presunto responsables, alegó que se trató de un hecho bajo legítima defensa.

La audiencia decisiva está programada para hoy 18 de junio de 2026 en el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Valledupar, donde se espera que las partes presenten sus alegatos finales y el despacho judicial emita el sentido de fallo dentro del caso.

El procesado es José Gregorio Córdoba Camargo, quien, según ha trascendido durante el proceso, sostuvo desde un principio que actuó en legítima defensa. Sin embargo, la dolorida madre rechaza esa versión y asegura que las pruebas recopiladas durante la investigación apuntan hacia otro móvil.

Marina Mora afirmó que, con el apoyo de un abogado y un investigador privado, lograron obtener elementos que, a su juicio, desvirtúa la hipótesis de la legítima defensa. Entre ellos menciona que el impacto de bala que recibió su hijo se localizó en la parte posterior de la cabeza y que no existen evidencias de que hubiera portado armas o ingresado a la propiedad del hoy procesado, como lo ha estado afirmando.

Asimismo, sostiene que el dinero que David llevaba para abastecer su negocio desapareció tras los hechos y cuestiona que dentro del proceso no se hubiese formulado un cargo relacionado con el presunto porte ilegal del arma utilizada.

“Han pasado casi diez años y seguimos esperando que se conozca toda la verdad. Lo único que pedimos es justicia y que se valore cada una de las pruebas que obran en el expediente”, expresó la mujer.

La madre de la víctima también denunció que recientemente se encontró con el procesado y que, según su versión, este la grabó con un teléfono celular y profirió amenazas contra ella y otros integrantes de su familia. Por esta razón solicitó garantías de seguridad mientras avanza la etapa final del juicio.

Marina Mora insiste en que su única petición es que el caso sea resuelto con transparencia y respeto por la memoria de su hijo, que para el momento del crimen solo tenía 26 años y se dedicaba al comercio.