Diario del Cesar
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El Concurso Nacional de Belleza: Le llegó la hora de reinventarse

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La organización del certamen de belleza más importante del país sigue estando entre dicho, por sus constantes cambios, retiros de patrocinadores tradicionales y el nivel de candidatas.

POR:
LEIDY
HENRÍQUEZ GALVIS

La llegada del mes de noviembre en Colombia, era sinónimo de reinas: el país entero estaba en sintonía de RCN Televisión, canal oficial del Concurso Nacional de Belleza desde 1980 -hasta el año anterior-, mientras que los cartageneros se volcaban a los principales puntos de ‘La Heroica’ para lograr un contacto cercano, con las más bellas del país.

Todo el territorio se paralizaba, literalmente, en torno a la carrera de lindas mujeres por convertirse en la nueva Señorita Colombia… hombres, mujeres y niños desde sus casas o de primera mano, se convertían en todos unos gurús de la belleza e incluso, hasta hacían sus apuestas apoyando a sus favoritas.

Hoy, los planes de la libreta en mano para anotar los puntajes en cada desfile o dejar el almuerzo ‘tirado’ para no perderse información a mediodía de la agenda real, ya son historia y en esta edición del certamen, se evidenció una vez más que el prestigio y atención del que gozaba, también está en decadencia.

 Todo empezó desde el anuncio de cambio de fecha para la edición 2017, la cual se desarrolló en marzo de ese año y donde se coronó Laura González; allí, la puerta a las confusiones quedó abierta y la cartagenera, que logró ser Virreina Universal, se mantuvo en el trono hasta septiembre de 2018, cuando la sucedió Valeria Morales, en aquel ‘Miss Universo Express’.

A raíz de esto, cabe destacar que, el título de esta edición es Señorita Colombia 2020, pues el pasado ‘Noviembre en Cartagena’ en el que triunfó Gabriela Tafur, la actual soberana, fue versión 2019.

Ahora bien, también hay que decir que Miss Universo sufrió una serie de transformaciones en sus fechas, que generó todo este caos que la organización del CNB procura no agrandar y en su lugar, más bien “innovar” y “reinventarse” -como ellos mismos han afirmado- es su objetivo.

La ausencia paulatina de grandes y tradicionales marcas como patrocinadores como Jolie de Vogue, Cromos y hasta el mismo canal de ‘tres letras’, que ya tiene dos ediciones consecutivas sin hacerse cargo al montaje exclusivo de la velada final, han sido la muestra del ocaso de esta fiesta.

Este año, “el grito en el cielo” fue desde el primer día, cuando se rompió la tradición del glamuroso ‘Vuelo Real’, pues cada una de ellas llegó desde sus ciudades de origen y no salieron de Bogotá, como era costumbre, en compañía de la actual Señorita Colombia.

Además, solo 24 horas antes del inicio de su programación, se dio a conocer la agenda de la edición 2020 que comenzó el viernes 1 de noviembre y sólo contó con once días de actividades.

Respecto a ese cronograma de actividades, la austeridad y casi que un anonimato imperó; si bien, algunos eventos considerados de poca relevancia, desaparecieron, también lo hicieron otros de tradición como el Desfile de Balleneras y esta pobre agenda de una semana tuvo a las beldades encerradas en el Hilton, ensayando y con pocas salidas.

De hecho, el Desfile en Traje de Baño, considerado la “prueba de fuego”, no tuvo el mismo furor de siempre: programado para la tarde-noche del sábado 9 de noviembre, junto con el de Traje Artesanal y la elección de Señorita Elegancia, tuvo que ser aplazado para el día siguiente por un torrencial aguacero.

Sin el sol de la mañana y la brisa cartagenera, los tres se realizaron en uno de los salones del Hotel Hilton, para que el público pudiera observar el ‘destape’ de las candidatas; todo fue como a las carreras y transmitido vía streaming, por la página del CNB.

Por otro lado, la dinámica del concurso Mejor Rostro tuvo que ser replanteada por la marca patrocinadora Note, por “inconsistencias en los ‘likes’ registrados como votos en las fotografías de las candidatas participantes”; ese conteo terminó haciéndose manual y teniendo en cuenta los comentarios.

Gracias a las redes sociales, en las que hoy participan muchos usuarios considerados ‘reinólogos’, Colombia ha podido conocer al ramillete que este año fue de 22 candidatas; en ese mundo cibernético, se hicieron públicos los procesos de preparación de muchas de ellas y los “expertos” eran los encargados de transmitir a los fieles seguidores, esos datos.

De hecho, uno de los ‘plus’ de este Concurso fue permitirles a estas cuentas, en su mayoría de Instagram, que fuesen acreditadas para el cubrimiento.

Para los ‘missólogos’, el nivel de las candidatas estuvo normal; sin embargo, para el samario Felipe Cermeño, “el panorama fue incierto hasta último momento, porque no había una reina que reuniera todos los parámetros como cuando se coronó Jealisse Andrea Tovar (2015) o Ariadna Gutiérrez (2014), por citar algunas recientes”.

Los nombres de Kimberly Hooker, señorita San Andrés; María Fernanda Aristizábal, de Quindío; Mariana Jaramillo, Región Caribe (territorio debutante); Adriana Rugeles, Bogotá D.C., María Alejandra Salazar, Huila y Luisa Cotes, Magdalena, eran los que sonaban como favoritos; a esta hora, usted ya debe conocer el de la gran triunfadora y su corte.

LOS ESTRAGOS DE ESTE AÑO

Este año, “el grito en el cielo” fue desde el primer día, cuando se rompió la tradición del glamuroso ‘Vuelo Real’, pues cada una de ellas llegó desde sus ciudades de origen y no salieron de Bogotá, como era costumbre, en compañía de la actual Señorita Colombia.

Además, solo 24 horas antes del inicio de su programación, se dio a conocer la agenda de la edición 2020 que comenzó el viernes 1 de noviembre y sólo contó con once días de actividades.

Respecto a ese cronograma de actividades, la austeridad y casi que un anonimato imperó; si bien, algunos eventos considerados de poca relevancia, desaparecieron, también lo hicieron otros de tradición como el Desfile de Balleneras y esta pobre agenda de una semana tuvo a las beldades encerradas en el Hilton, ensayando y con pocas salidas.

PRUEBA DE FUEGO, PASADA POR AGUA

De hecho, el Desfile en Traje de Baño, considerado la “prueba de fuego”, no tuvo el mismo furor de siempre: programado para la tarde-noche del sábado 9 de noviembre, junto con el de Traje Artesanal y la elección de Señorita Elegancia, tuvo que ser aplazado para el día siguiente por un torrencial aguacero.

Sin el sol de la mañana y la brisa cartagenera, los tres se realizaron en uno de los salones del Hotel Hilton, para que el público pudiera observar el ‘destape’ de las candidatas; todo fue como a las carreras y transmitido vía streaming, por la página del CNB.

Por otro lado, la dinámica del concurso Mejor Rostro tuvo que ser replanteada por la marca patrocinadora Note, por “inconsistencias en los ‘likes’ registrados como votos en las fotografías de las candidatas participantes”; ese conteo terminó haciéndose manual y teniendo en cuenta los comentarios.

LAS CANDIDATAS Y LOS REINÓLOGOS

Gracias a las redes sociales, en las que hoy participan muchos usuarios considerados ‘reinólogos’, Colombia ha podido conocer al ramillete que este año fue de 22 candidatas; en ese mundo cibernético, se hicieron públicos los procesos de preparación de muchas de ellas y los “expertos” eran los encargados de transmitir a los fieles seguidores, esos datos.

De hecho, uno de los ‘plus’ de este Concurso fue permitirles a estas cuentas, en su mayoría de Instagram, que fuesen acreditadas para el cubrimiento.

Para los ‘missólogos’, el nivel de las candidatas estuvo normal; sin embargo, para el samario Felipe Cermeño, “el panorama fue incierto hasta último momento, porque no había una reina que reuniera todos los parámetros como cuando se coronó Jealisse Andrea Tovar (2015) o Ariadna Gutiérrez (2014), por citar algunas recientes”.

Los nombres de Kimberly Hooker, señorita San Andrés; María Fernanda Aristizábal, de Quindío; Mariana Jaramillo, Región Caribe (territorio debutante); Adriana Rugeles, Bogotá D.C., María Alejandra Salazar, Huila y Luisa Cotes, Magdalena, eran los que sonaban como favoritos; a esta hora, usted ya debe conocer el de la gran triunfadora y su corte.