Diario del Cesar
Defiende la región

Cayó Evo, ahora falta el vecino

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Evo Morales, quien hasta ayer era el presidente latinoamericano en funciones con más tiempo en el poder, renunció presionado por las denuncias de fraude y tras perder el apoyo del ejército y la policía, luego de tres semanas de protestas en Bolivia contra su reelección.

Pudiéndose retirar de la carrera presidencial con un alto índice de popularidad, Evo Morales se empeñó en seguir en el poder, aun cuando en un referéndum en 2016 la población se manifestó en contra de su reelección.

Pero a propósito, nace en consecuencia una lógica pregunta.¿ por qué el pueblo boliviano sí pudo y el venezolano no puede? Resultaría interesante que los politólogos analicen lo que ha sucedido. Pero de lo que no hay dudas es que lo ocurrido en Bolivia puede convertirse en caldo para que el vecino pueda caer. Son peores los problemas humanitarios y sociales de Venezuela que los de Bolivia. Con Evo sucedió que la ambición lo llevó al fracaso, a robarse a como fuera unas elecciones que no ganó y hoy está pagando las consecuencias

En sus casi 14 años en el poder Evo demostraba astucia política, empatía con los pobres a los que les derrochó subsidios así fuera a costa de la estabilidad económica del país, cuyo aparato productivo es uno de los más deteriorados de la región. Pero su polémica reelección en la primera vuelta del 20 de octubre, calificada de fraudulenta por la oposición, hizo que miles de bolivianos salieran a las calles a exigir su renuncia. La reacción de Morales fue denunciar un intento de “golpe de Estado” y pedir a sus seguidores que defendieran los resultados electorales, como todo populista

Sin embargo, en una sucesión de hechos vertiginosos, Morales creyó aplacar la sed de inconformismo del pueblo convocando a nuevos comicios  los que ya muy seguramente tenía planeado robarse o alterar de manera criminal la voluntad de los bolivianos

En enero de 2006, este político que venía del sindicalismo cocalero se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia, en medio de una ola de victorias de la izquierda en América Latina. Sus aliados fueron quedando por el camino en Brasil, Argentina y Ecuador. Y Venezuela, país con el cual Morales mantiene un estrecho vínculo, está sumida en la peor crisis política y económica de su historia reciente. Pero “Bolivia es diferente, vamos bien”, decía Morales, y sus seguidores convencidos se hacían eco de sus palabras hasta que no le volvieron a creer

La oposición le reprochaba a Morales un carácter tozudo que le impedía reconocer errores, y le acusaba de liderar un gobierno antidemocrático que estaba convirtiendo al país en una “segunda Venezuela”, mientras sus seguidores, una minoría acostumbrada a los subsidios, le atribuían el don de la infalibilidad.

No se puede negar que Evo fue un zorro político que logró aprovechar, principalmente, la prosperidad económica, tras decretar la nacionalización de los hidrocarburos, meses después de instalarse en el poder.

Latinoamérica estará pendiente al desarrollo de los acontecimientos, porque ya la región vio que sí se puede tumbar estos regímenes nefastos para la democracia. Suponemos entonces que ahora el nerviosismo se apoderará del dictador que gobierna en Venezuela y comenzará a ver enemigos por todas partes, incluida a Colombia, su punto y quiebre de distracción. Claro está, que no esperemos que los militares venezolanos encabezados por uno de los jefes del llamado ´Cartel de los Soles´ dedicados a traficar cocaína,  el señor Padrino, tenga los suficientes huevos para hacer lo que sus colegas bolivianos hicieron: quitarle el apoyo al tirano. La diferencia es que la cúpula militar venezolana está untada hasta los tuétanos de toda la corrupción, narcotráfico y otros delitos de los que se han aprovechado para sostener en el poder a un nefasto personaje como Maduro. Solo nos falta decirle al pueblo venezolano que tenga coraje y terminen con la horrible pesadilla que están viviendo.