Diario del Cesar
Defiende la región

Con protesta, víctimas de la violencia exigen trabajo y viviendas

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Víctimas del conflicto armado protestaron en la Gobernación del Cesar. / RICHARD DANGOND.

POR:
EDUARDO
MOSCOTE SIERRA

Por aparentes incumplimientos en temas de viviendas y trabajo, víctimas de la violencia y personas vulnerables protestaron en la Gobernación del Cesar.

Con arengas, cartelas y banderas pedían soluciones al  mandatario, Francisco Ovalle Angarita, con el fin de levantar el mitin.

Más de 80 personas acompañaron la vía de hecho reclamando por los beneficios pactados en noviembre del 2017.  Hasta ese momento amenazaban en no levantar el plantón.

La manifestación fue liderada por Celides José  Márquez Sierra, conocido como ‘Solo’, líder de víctimas, quien ha recibido amenazas al día de hoy; pese a reportar al Estado esta situación, comenta, aún no cuenta con un grupo de la Unidad Nacional de Protección (UNP) para salvaguardar su vida.

Argumentó que desarrollaron una protesta pacífica soportada con el acta de compromiso firmada.  También culpabilizó al alcalde, Augusto Daniel Ramírez, de las aparentes violaciones.

“El alcalde y el gobernador nos prometieron 1.404 familias vivienda y generación de empleo además de ayudar con los líderes amenazados, ya le dimos el tiempo suficiente: nos cansamos y rebotamos.  Enviamos cartas el ministro de Vivienda, Jhonatan Malagón y presidente de Colombia, Iván Duque y nada”, comentó Márquez.

BUSCAN UN TECHO PARA SUS ÚLTIMOS DÍAS

Muchos de los manifestantes llegaron desde las 8a.m. a la Gobernación del Cesar expresando su preocupante situación económica; algunos arrimados en casas ajenas y otros con deudas de tres meses de arriendo.

Varias de las destechadas cuentan una historia, como Paula Rada que además de ser víctima de desplazamiento, ha tenido que vivenciar el asesinato de sus dos hijos y luchar contra un cáncer de mama – enfermedad que ya le cobró sus dos senos –.  Pide que los gobernantes cumplan lo pactado y entreguen viviendas para pasar sus últimos días en paz.

“No tengo donde morirme, aunque me dijeron los médicos que no puedo trabajar, lo hago – plancho y lavo- para comer (…) vivo arrimada en el barrio San Martín y meto papeles por un lado y otro para la casita y solo ilusionan”, comentó la mujer de 65 años.

Entre tanto, María Fonseca, líder social con tres hijos –uno discapacitado – y desplazada, dijo que desde la Gobernación del Cesar se han dilatado los procesos que podrían beneficiar a quienes vivieron el flagelo de la guerra; algunos oriundos de Astrea, Caracolí, Mariangola, Boscina.

“Estamos dispuesto a todo y a quedarnos aquí por el tiempo que sea necesario”, argumentó.

LA SOLICITUD FUE CONTESTADA

El secretario de Gobierno Departamental, Carlos Cotes manifestó que durante la protesta se adelantó un diálogo entre la comunidad y el área; acompañado del asesor de Paz, Jesualdo Hernández; en el encuentro informaron que la notificación solicitada fue contestada en correo electrónico el pasado mes de julio desde Minvivienda.

En el documento se indica que se encuentran priorizando algunas zonas vulnerables tanto de Valledupar como el Cesar, de manera que los más necesitados puedan acceder a las estrategias de vivienda digna.

Frente a eso, los habitantes manifestaron que estudiarían la respuesta del Estado: “Al momento en que tengan todo claro y revisen el documento programaremos una nueva mesa de trabajo junto el Departamento de Prosperidad Social, Minvivienda, Fonvisocial y Alcaldía de Valledupar para pactar nuevos compromisos”, dijo Cotes.

¿QUÉ PIDEN LOS PROTESTANTES?

DIARIO DEL CESAR conversó con algunos protestantes quienes indicaron los motivos por lo que se suman a esta huelga:

María Restrepo, víctima de desplazamiento del Sur de Bolívar en el 2005 expresó que: “No nos han cumplido con la entrega de viviendas a pesar de decirnos que por ser desplazados podríamos conseguirla desde el 2017 esperamos explicaciones”.

Asimismo, Gladis Maestre Hernández, dijo: “Todos estamos padeciendo. Tengo que pagar arriendo porque están que me votan a la calle y no tengo”, comentó con lágrimas al recordar cuando tuvo que huir de Mariangola en el año 2000 por amenazas.

Álvaro Restrepo comentó: “No tengo vivienda no tengo plata como sobrevivir, a mí también me prometieron casa y aún no la recibo”.

Por último, Gladis Cecilia Zuluaga, quien no ha podido trabajar por un tumor en la mano derecha afirmó: “Necesito ayuda humanitaria  como comida, casa y trabajo”.