Diario del Cesar
Defiende la región

De nuevo, la novela histórica

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En los últimos días me he podido encontrar de nuevo con la novela histórica, que tanto auge viene tomando no solo en América Latina sino en España.

Dos novelas en especial quisiera mencionar en esta ocasión: “El pintor de almas” de Ildefonso Falcones, y “Sidi, la última novela de Pérez Reverte sobre la vida del Cid Campeador.

Ahora, cuando la dura sentencia reciente sobre los independentistas catalanes ha removido los ánimos en España, y ha reabierto el debate sobre Cataluña, ninguna lectura mejor que la última novela de Falcones sobre el “Pintor de Almas”.

Es la novela de las luchas obreras, del movimiento modernista, de los anarquistas, de la guerra del Rif y del surgimiento de la dictadura de Primo de Rivera en los primeros años del siglo XX. Y de la manera como arquitectónica y políticamente se fue forjando la moderna ciudad Condal y el movimiento rebelde de Cataluña.

Ildefonso Falcones se había hecho ya famoso con la catedral del mar, con la mano de Fátima y con la reina descalza. Todas ellas ubicadas en la Cataluña medioeval y en la España borbónica. Esta es la primera vez que Falcones, ahora aquejado por una grave enfermedad, se asoma a la historia de la Barcelona contemporánea.

Del Cid dirá Pérez Reverte que “no tenía patria ni rey, solo un puñado de hombres fieles. No tenían hambre de gloria, solo hambre”.

Es realmente mágico seguir de la mano de Pérez Reverte la vida del Cid en el que se “funden de un modo fascinante la aventura, la historia y la leyenda. Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío concluye el autor.

Curiosa la vida del Cid que combatía por igual bajo el mando de un rey cristiano o de un rey moro, como sucedió con el de Zaragoza donde Pérez Reverte ubica el grueso de su relato.

Era un condotiero de la frontera: de aquella línea brumosa entre cristianos y moros que iba avanzando poco a poco hacia la reconquista final de toda la península por la cruz y las enseñas de Santiago. Y de la que salieron finalmente los contornos de la España contemporánea.

Ambos autores han vendido millones de libros en el mundo de habla hispana. Ambos se asoman a momentos históricos memorables. Ambos simbolizan lo mejor de ese género que está reverdeciendo: el de la novela histórica

Falcones da un paso desde su ámbito tradicional histórico que había sido el de la Cataluña medioeval hacia el crecimiento moderno de la ciudad condal en el despertar del siglo XX.

Pérez Reverte da por el contrario un paso atrás en el marco cronológico de sus historias, la mayoría de las cuales habían estado ubicadas en la España de los Habsburgos y de las guerras de los países bajos, para remontarse al nacimiento de la España Cristina con su Sidi y su caballo Babieca.

Posdata: Todo lo que comienza mal termina mal. La ley de financiamiento no contó ni con liderazgo gubernamental ni con orden en su debate parlamentario. Terminó mal. El fallo de la Corte habla bien de ella que no se dejó amilanar por las múltiples presiones a que fue sometida. Ahora el gobierno cuenta con dos agónicos meses para volver a sacar la Reforma que naufragó. Ojalá en esta ocasión si haya liderazgo y orden en el trabajo parlamentario