Diario del Cesar
Defiende la región

Los retos del próximo Congreso

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Tras el fracaso y la vergüenza que les dejó la legislatura que acaba de terminar, el Congreso se apresta a iniciar un nuevo período con muchos pendientes frente a los cuales la opinión pública deberá estar atenta para ir ambientando lo que ya no da espera: una revocatoria del mandato de los actuales legisladores ante la incapacidad y voluntad política de sacar adelante las reformas que el país necesita.

El pesimismo nos indica que la próxima legislatura del Congreso de la República podría parecer poco promisoria. Cruzada por las elecciones regionales y municipales buena parte de la dedicación de los congresistas será para sacar avante a sus candidatos con los que comparte sus objetivos y propósitos: apeltrecharse en el poder local. De tal manera que no vemos desde ahora ese interés por una agenda legislativa que tenga mayor fuerza y se ocupe de los grandes temas nacionales.

Ahí naufragará otra vez la idea que tiene la nueva ministra de justicia, Margarita Cabello, de hacer una reforma por partes en esa materia, en particular para el ciudadano de a pie. De hecho, no se necesita una sola ley de gran envergadura para proceder. Es factible combinar resoluciones, decretos y normativas parlamentarias que modifiquen aquellos aspectos que sean impostergables. En esa medida, lo que interesa es el consenso en la rama. Así como también es válido que la Ministra pueda utilizar su reconocida experticia en desenredar la madeja en muchos casos en los que se requieren actuaciones administrativas más que legislativas.

Por su parte, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, se ha comprometido con una reforma electoral, cuyas bases ya tiene adelantadas en un diálogo fluido con la Registraduría. Se trata de mejorar el ámbito de la política, que sigue siendo uno de los anhelos fundamentales de los colombianos. Pero a la Ministra se le olvida que el ratón no puede cuidar el queso. No serán los congresistas los que apruebe la reforma que la política requiere, porque como se dice en el argot popular, ello sería cuchilla para su propia garganta.

Tenemos también los preparativos de la presentación de la reforma pensional que ha prometido la ministra de Trabajo, Alicia Arango. El Gobierno ha dicho que estará lista en diciembre de este año, por lo cual resulta atinente ir avanzado aquellos elementos que permitan crear una socialización adecuada y por anticipado, en un tema que promete ser bastante controvertido. Lo que importa en ese caso es evitar sorpresas y que la opinión pública esté debidamente enterada de cómo avanzan las discusiones internas a fin de medir la temperatura constante al proceso.

En igual sentido, es de la mayor importancia adelantar la segunda vuelta de la reforma a las regalías. Volver a una participación adecuada para los municipios minero-energéticos de los réditos extractivos es apenas lo justo. Si bien el sistema todavía vigente buscaba un equilibrio presupuestal entre todos los territorios nacionales, no es menos cierto que aquellos lugares que tienen vocación minera y petrolera deben tener derecho a un monto especial acordado de modo que puedan mejorar sus condiciones de inversión social con la propia producción y riqueza natural de sus zonas. Es apenas lo justo. De la misma trascendencia es la reforma al Sistema General de Participaciones. La ministra de educación, María Victoria Angulo, ha prometido construir una propuesta para mejorar de manera sostenible los esquemas de financiación en la educación pública.

Y como ´baloto´ aparecen los proyectos anticorrupción anunciados desde el exterior por el presidente Iván Duque. Luego de amargo sabor que dejó el hundimiento de la iniciativa que le daba cárcel-cárcel a los corruptos y mostrar el cinismo y la vergüenza del legislativo frente al tema se espera que el gobierno enfile todas sus baterías políticas en el Congresoy evitar lo que sucedió entre las dos cámaras que por vía de la demora terminaron archivando el proyecto.

Lo importante de ese panorama que acabamos de retratarle es que la opinión pública tiene la sartén por el mango y la revocatoria de un Congreso comprometido con la corrupción, la mermelada, la contratocracia y la burocracia, no da espera, a menos que de muestras inequívocas de sacar adelante las reformas que Colombia necesita.