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Néstor Humberto Martínez, un fiscal con gran trayectoria, pero controvertido

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Néstor Humberto Martínez es una de las personas con mayor trayectoria que ha ocupado el cargo de Fiscal General.

Abogado, economista y político, doctor en ciencias jurídicas de la Universidad Javeriana, especializado en derecho comercial y derecho de familia, ha ocupado altos cargos en el Gobierno y en la carrera diplomática y ha sido un exitoso litigante. Sin embargo, estuvo en medio de la polémica incluso desde antes de posesionarse y durante todo el ejercicio de su cargo.

Martínez Neira es hijo del recordado humorista Humberto Martínez Salcedo, quien fue famoso por su personaje, el maestro Salustiano Tapias. Ocupó desde muy joven cargos en el servicio público. Fue uno de los fundadores del Centro de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá, funcionario de la Superintendencia de Sociedades, Superintendente delegado para las Instituciones Financieras y en 1990 fue nombrado Superintendente Bancario.

En 1991 asumió como parte de la primera Junta Directiva del Banco de la República, que sucedió a la Junta Monetaria, y en 1994 fue nombrado Ministro de Justicia y Derecho por el expresidente Ernesto Samper. En el cargo ejerció durante poco más de un año y se destacó en medidas como la tipificación de delitos para perseguir el narcotráfico, la aprobación del Estatuto Anticorrupción y la Ley de Administración de Justicia.

En 1996, fue nombrado Embajador en Francia. Entre 1998, fue elegido por el entonces presidente Andrés Pastrana, como Ministro del Interior. Durante 1999 ejerció interinamente como Ministro de Justicia nuevamente.

Tras su paso como alto funcionario de tres presidentes diferentes, se dedicó a litigar montando su propia oficina de abogados y se dedicó a la docencia en diversas universidades. Tuvo gran éxito como litigante, pero estuvo relativamente retirado de la palestra pública hasta 2014, cuando volvió al Gobierno de Juan Manuel Santos, en un cargo creado para él, el Ministro de la Presidencia.

Sus polémicas como Fiscal empezaron incluso cuando aún no había sido elegido, pues mientras se desempeñaba como ministro de la Presidencia se le acusó de hacer lobby en el Congreso a favor de su candidatura como fiscal, que finalmente tuvo éxito en 2016, cuando fue nombrado por la Corte Suprema de Justicia con 17 votos a favor de los 20 posibles.

A Martínez también le complicaron su desempeño como Fiscal General los muchos vínculos que tuvo con algunas de las mayores empresas del país cuando era abogado litigante.

Martínez fue asesor del Grupo Aval, lo que lo obligó a declararse impedido en varios casos relacionados con el escándalo de Odebrecht, que salpicaron al grupo financiero. Sin embargo, según sus opositores su involucramiento con este caso fue mucho mayor, pues como asesor del Grupo Aval supo, según ellos, de las supuestas coimas pagadas por el grupo Odebrecht y no hizo nada para denunciarlas.

Pero la polémica que lo terminó llevando a renunciar fue la que sostuvo contra la Jurisdicción Especial de Paz, por diferentes aspectos relacionados con sus competencias para investigar a los miembros de las Farc.

Martínez se empeñó en promover la extradición de Jesús Santrich, por hechos que según la entidad a su cargo, ocurrieron después de la firma del acuerdo de paz. La JEP, sin embargo, sostuvo que no estaba lo suficientemente probado que así fuera, por lo que ordenó la libertad inmediata del ex jefe guerrillero.

Martínez también impulsó las objeciones contra la Ley Estatutaria de la JEP, cuando se creía que el presidente iba a limitarse a sancionar la disposición. Finalmente, las objeciones no pasaron en el Congreso y la decisión final terminó quedando en manos de la Corte Constitucional.

Un Fiscal General que será recordado por acciones muy efectivas para esclarecer crímenes como el atentado contra la Escuela de Policía General Santander, pero que fue muy controversial en el desempeño de su cargo.