Diario del Cesar
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Cuando la discapacidad no es excusa para enseñar 

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Los oídos de José Víctor de la Hoz Castellanos se acostumbraron a escuchar noticias desagradables, más aún cuando sus primeros pasos como portador de enseñanzas fueron en una zona roja, en donde los muertos a manos de grupos armados eran el ‘pan de cada día’ y una conversación obligada en cada esquina del corregimiento de Mariangola.

Son las secuelas imperecederas que su memoria guarda pero que le ayudaron a conocer el terror lejos de su natal Sabanalarga, Atlántico, desde donde vino para hacer lo que siempre le gustó: enseñar.

“Recuerdo que un día me interrumpieron una clase para decirle a un alumno que a su padre lo habían matado, eran como las 10 de la mañana, ese día sentí mucho miedo, sentí mucho pesar al ver el llanto de ese niño. Allá los muertos eran una noticia diaria”, aseguró el docente, licenciado en lenguas modernas de una reconocida universidad de Barranquilla.

Su periplo como docente inició en 1991, precisamente en el colegio Rodolfo Castro Castro de Mariangola en donde por más de 14 años soportó el trajín madrugador que comenzaba en un inmueble del barrio Sicarare de Valledupar. “Yo viajaba todos los días, pero tenía problemas con la comida, sumado al ambiente de tensión que se vivía porque los grupos armados eran los dueños del territorio y eso me fue afectando, por eso insistí en un traslado para acá y lo conseguí en el ‘Leonidas Acuña’”.

El ACCIDENTE

Su vida cambió en un abrir y cerrar de ojos. Por un momento sintió que la muerte lo llamaba cuando aquel 6 de diciembre de 2007 un accidente de tránsito por poco le ‘saca una mala nota’. “Iba de parrillero en una moto y un abogado borracho se voló la escuadra en una calle del barrio 7 de Agosto. Tuve tres fracturas en la pierna izquierda por eso camino literalmente cojo, pensé que me iba a morir”, recordó.

Esa dificultad hace especial su labor como docente. Su fuerza de superación fue más fuerte que el dolor físico de ver su extremidad destrozada y hoy se convierte en el profesor de las buenas notas, en el docente portador de enseñanzas inéditas que guarda para transmitirla a las nuevas generaciones.

“Tratar con niños es algo muy especial para mí, sin ellos este mundo no fuera nada, a veces somos padres, psicólogos, amigos o confidentes, me caracterizo por ser muy receptivo con ellos, para ser un buen docente, por encima de la ética, debe haber dedicación, creatividad, humildad y paciencia”, aseguró José Víctor de la Hoz Castellanos, uno de los 225.000  docentes de Colombia que hoy celebran su día.

PÉRDIDA DE VALORES

Su discapacidad no es excusa para enseñar, tampoco un obstáculo para desempeñar su labor en medio de una generación transformada que hoy encuentra nuevos elementos que desplazan aquella educación de antaño que el propio docente experimentó con sus padres. “Hoy en día se han perdido muchos valores, valores que deben enseñarse en casa; hace 30 años o más la educación era diferente, bastaba una mirada para que el niño entendiera el mensaje, la misma tecnología incentiva esa transición que hay, hoy las cosas han cambiado, pero tocó amoldarse al nuevo modelo pedagógico, ya no hay tableros verdes de cemento; no hay borradores ni tizas como acostumbramos en nuestros inicios”.

Su profesión no es casualidad ni la mera afinidad circunstancial al venir de una familia seducida por la pedagogía y la educación. “Nosotros somos seis hermanos y cuatro se inclinaron por la docencia, los otros tres son licenciados en ciencias naturales, artística y básica primaria”, dijo.

Pese a su limitación física, el profesor De la Hoz Castellanos cumple al pie de la letra sus funciones como profesor en una de las instituciones educativas más importantes de la capital del Cesar.

No es imperativo en su labor, pero sí con un carácter dócil a la hora de enseñar; sus palabras llenas de sabiduría llegan al objetivo entrañable de sus alumnos, “no es enseñar sino educar”, recalcó el hombre de palabras suaves y vocalización pausada a la hora de transmitir sus sabios conocimientos.

Más allá de su loable labor como portador de enseñanzas de generación en generación,  el docente no esconde sus insatisfacciones por la forma como el gobierno ilegitima los derechos que tiene este gremio. “El presupuesto para la educación no es el mejor, faltan herramientas para que el docente se desempeñe mejor, hay lagunas en los servicios de salud porque a veces no entregan a tiempo los medicamentos y las citas con especialistas son casi nulas”, lamentó.

DÍA DEL MAESTRO

El 15 de Mayo de 1950 fue proclamado San Juan Bautista de La Salle como patrono de los educadores por parte del Papa Pío XII, por lo que ese mismo año, la Presidencia de la República declaró esta fecha como el Día del Maestro en Colombia.
Acudiendo a la definición textual emitida por la Real Academia de la Lengua Española que define al maestro como aquella persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene el título para hacerlo; pero también se recuerda  a aquellas personas que en el transcurso de la vida pueden transformar la manera de ver el mundo y la realidad.

Y ahí está la radiografía de José Víctor de la Hoz Castellanos, un docente golpeado por las adversidades pero con el instinto sublime de llevar por sus venas una profesión que goza de un reconocimiento social porque en 26 años de labores queda la satisfacción indeleble de ver en el futuro muchos rostros agradecidos.

 

PROTESTAS EN CHIMICHAGUA

 

No fue buena la víspera del Día del Maestro en el municipio de Chimichagua a raíz de la protesta estudiantil realizada ayer la Institución Educativa Lorenza Asterea Pérez de esa población en la que reclaman la falta de algunos profesores.

Incluso amaneció con un candado para evitar el ingreso del personal académico en respuesta a las falencias en el sistema educativo de Chimichagua que vulnera los derechos de los niños con la falta de profesores, según dijeron padres de familia.

Aseguran que se está incumpliendo con recursos destinados para los contratos de transporte escolar y actualmente algunos estudiante del corregimiento El Guamo arriesgan sus vidas al enfrentar largas caminatas en la vía Chimichagua – El Banco Magdalena, para poder llegar a los centros educativos.